Actualizado
miércoles, 14 noviembre 2018
20:37
h
URGENTE

Ciudadanos toman Deán Mazas al grito de la “plaza no se toca”

Unos 150 vecinos derriban las vallas colocadas para cerrar el paso al espacio
Ciudadanos toman Deán Mazas al grito de la “plaza no se toca”
Ciudadanos toman Deán Mazas al grito de la “plaza no se toca”

Si se le hubiera ocurrido a un guionista, el giro de los acontecimientos no hubiera sido más cinematográfico que lo que ocurrió ayer, a las ocho de la tarde y veinte minutos, en la Plaza Deán Mazas. Unas 150 personas se habían concentrado allí para mostrar su oposición contra la reforma de este bello rincón de la ciudad. Había tomado la palabra José C. Ojeda, del colectivo Foco Henri Langlois y miembro de Acción Conjunta por el Patrimonio, que animaba a los asistentes a pedir explicaciones al Gobierno local, al concejal no adscrito Iván Martínez, por negociar con los hosteleros como “concejal de veladores”, a la Diputación, por poner el 70% del presupuesto, y la Delegación de Cultura de la Junta por no frenar una intervención, en un entorno protegido, que considera un sinsentido. Tras él, con los ánimos ya caldeados, tomó la palabra Antonia Olid, una jiennense que juzgó sobre el proyecto: “Esto va por el mismo camino que el tranvía” y, poco después, llegó el turno para Lorenza Olivares Bremond, periodista y emprendedora, a la que pidieron que leyera un poema. No pudo hacerlo en un primer momento. Mientras se dirigía al público, un operario comenzó a descargar de un camión una máquina, provista con un gran martillo hidráulico, justo en el centro de la plaza. “Esto es una vergüenza, una provocación”, “vamos, que nos identifiquen a todos la Policía”, “a tirar las vallas”, “la plaza no se toca”, estos y algunos gritos más y, en segundos, los asistentes a la protesta estaban en el centro de Deán Mazas, a pesar de la malla metálica colocada, durante la mañana, para cerrar el acceso, y la excavadora estaba llena de “post-it” en los que se leía “máquina asesina” y otros lemas por el estilo.

Después de la catarsis, ya sí, pudo leer Lorenza Olivares Bremond los versos que su tía, Françoise Gerardin, creó en los 70 del siglo pasado, cuando vivía en un Jaén, en pleno “desarrollismo”, dedicado a cambios como la desaparición de los huertos tradicionales para construir el Gran Eje y la pérdida, “a toda prisa”, de patrimonio. “Demolidos los palacios mudéjares, decapitados los bustos romanos; aquí nace la vida febril y trepidante del asfalto”, denuncia la composición. Cuando supo que iba a leer su poema, esta jiennense y francesa, que vive en la región gala de Lorena, le reconoció a su sobrina por teléfono que se siente honrada porque sus versos, 40 años después, puedan ser útiles a otra generación de jiennenses. “Aunque eso quiera decir que nada haya cambiado”, lamentó. “No es cuestión de inmovilismo, sino de memoria, esa memoria que es la que nos permite seguir adelante”, le dijo a Lorenza.

“Me da vergüenza tener que luchar por cuatro árboles, pero es que cuatro aquí, cuatro allí y cuatro en otro lado son muchos árboles”, lamentó Tomas Cano, que se presentó como antiguo empleado municipal, “avergonzado” por las acciones protagonizadas por el Ayuntamiento. Otro funcionario municipal, este sí en activo, se encargó de hacer un repaso de cómo desaparecieron el Teatro Cervantes y la antigua Plaza del Mercado, que incluía la actual Constitución y Deán Mazas se perdido, partida en dos por el edificio de Hacienda o, por ejemplo, ya no están los jardines del Palacio de los Vilches, el monumento que hay en la plaza. “Cada uno de estos bancos tiene unos doscientos años, rodeaban a la Fuente del Pato, posiblemente, se perderán debajo de esta piqueta”, denunció, al desvelar otro de los cambios en este entorno, como fue trasladar este surtidor a la actual Plaza Santa Luisa de Marillac. “Seguramente vea caras largas en el Ayuntamiento, pero me compensa el afecto que veo en ustedes”, aseguró.

La toma de Deán Mazas se prolongó hasta poco antes de las diez de la noche, en medio de un ambiente pacífico y de festiva reivindicación. La concentración terminó con el “Andaluces de Jaén”, sin que, al cierre de esta edición, la media docena de policías que vigilaba la reunión hubiera tenido que intervenir. A partir de las ocho de la mañana de hoy hay convocada otra concentración para “detener las obras” que, como denuncia Jaén en Común y colectivos, atentan contra el patrimonio y suponen la destrucción de una zona verde.