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lunes, 18 diciembre 2017
08:56
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URGENTE

Los aceituneros ya buscan cuadrilla para este invierno

Saber llevar el “quads” y la experiencia ayuda para hallar trabajo
  • HACE UN AÑO. Un trabajador recoge aceituna temprana en octubre.
    HACE UN AÑO. Un trabajador recoge aceituna temprana en octubre.

Con el calor que hace cuesta imaginar a los jornaleros con el gorro de lana en los olivares dando palos a las ramas para recoger la aceituna. Pero, en realidad, está a la “vuelta de la esquina”. “Nosotros empezamos el 5 de octubre”, comenta Tomás Ramírez Cueva, propietario de una empresa de servicios que se encarga de recoger el fruto de las fincas. Por eso, muchas cuadrillas ya están completas. “Hay gente que te llama por teléfono y te dice que está trabajando en la costa. En las últimas semanas, he recibido bastantes mensajes al móvil y llamadas de gente que ni conocía, pero que querían trabajar con nosotros”, continúa.

Por eso, muchos no lo dudan. Si necesitan cubrir algún puesto en el tajo, se lanzan a la “aventura” de realizar entrevistas de trabajo. Antes valía mucho conocer a la persona o que viniera “de la mano” de alguna otra, que garantizaba que era un trabajador responsable y que cumpliría con la labor asignada. En cambio, ahora se busca esto y un poco más. La mecanización se impone en el campo, por lo que los agricultores no solo buscan a personas que sean capaces de darle palos a un olivo, sino que, también, sepan tirar de un fardo con las manos o con un “quads” o que tengan claro la manera de colocar el tractor vibrador para mover un olivo. “Hace unos días me reuní con tres personas. Les preguntas si saben llevar el “quads” o les planteas algún caso para ver si, en realidad tienen experiencia. Yo ya estoy cansado de enseñar a gente”, concluye Tomás Ramírez.

En la vendimia. Muchos jornaleros jiennenses comienzan las campañas agrícolas. El sábado ya salieron algunos autobuses a la vendimia y a la manzana francesa. Durante estos días y, sobre todo, a mediados de septiembre, se incorporarán los que aún quedan. Sin embargo, la mayoría de los que se marcha ya tiene claro cuál será el tajo en el que trabajará cuando regrese a Jaén. Es uno de los “deberes” que se dejan hechos para, luego, evitar sobresaltos.

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