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Sopa campesina

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05/02/2017

La palabra sopa proviene del latín “suppe”, cuya primera acepción es “pedazo de pan que se moja en un líquido”, la cual se popularizó en Europa en la Edad Media. Tras dominar el uso del fuego, el hombre empezó a utilizarlo para ablandar las carnes que cazaba. Se dio cuenta de que obtenía mejor sabor al cocerlas con agua y diversas hierbas. El caldo obtenido fue el primer indicio de la sopa. A lo largo de la historia, ha salvado a muchas personas del hambre, donde cada familia aportaba los ingredientes que tenían a su alcance. La tradición de la sopa caliente procede de los países fríos, aunque en los templados y cálidos existen versiones de sopas templadas y frías. Pero todas sus versiones tienen un reconocimiento nutritivo, reconfortante y reconstituyente. Hoy en día, es considerada como primer plato o una cena nutritiva y deliciosa. Es popular en todos los países y podemos encontrar infinidad de recetas que nos cuentan la historia de cada uno de ellos.

Elaboración

INGREDIENTES.

1 zanahoria, 1 cebolla, 1 patata, 1 puerro, 1/2 calabacín, aceite de oliva virgen extra (AOVE), 4 dientes de ajo, 1 litro de caldo de pollo, 100 gramos jamón serrano o pechuga de pollo (opcional).

PREPARACIÓN.

Las verduras que vayas a utilizar son orientativas, ya que cada uno utiliza siempre las que más le gustan o las que solemos tener más a mano. Un poco de coliflor o repollo también va bien. Prueba diferentes versiones hasta dar con la que más aceptación tenga en casa. No olvides que la improvisación suele dar buenos resultados y nos anima a ser más creativos.

Lavar y pelar las verduras. Trocearlas. Personalmente, me gusta la textura y el sabor que dejan cuando las cortas en juliana. También puedes optar por cortarlas en dados. Reservar.

En una cacerola, añadir dos cucharadas soperas de aceite de oliva y freír el jamón o el pollo troceado con los ajos en rodajas. Cuando empiezan a dorar, incorporar las verduras. Pochar a fuego lento durante un par de minutos mientras remueves todos los ingredientes. Verter el caldo de pollo y cocer durante 20-30 minutos. Rectificar de sal si fuera necesario. Servir bien caliente acompañada con huevo duro picado, un poco de perejil y/o unas rebanadas de pan tostado.

Consejo: puedes prescindir del jamón, el pollo o el huevo si buscas una receta más ligera. Está igualmente deliciosa.