Sopa fría de melón

23 sep 2018 / 12:05 H.

La receta de esta semana demuestra que los platos fáciles de elaborar no van reñidos con la sofisticación. Basta con ser un poco creativos y cuidar la presentación. Muchas veces, “menos es más”. El melón es una cucurbitácea que procede de Asia y que fue conocida por los romanos. Fueron los árabes quienes introdujeron el melón en nuestra gastronomía. Tradicionalmente, se tomaba el melón con sal al principio de las comidas. Después, surgió la costumbre de añadirle un alimento salado como es el jamón. Hoy en día, es una receta que se disfruta mucho durante los calurosos días de verano. Aunque es frecuente degustarlo durante toda la temporada del melón. Entre sus beneficios, decir que es una sopa refrescante, ligera y nutritiva, que nos regula depurando el organismo, nos ayuda contra la retención de líquidos y potencia nuestras defensas. Además, su sabor suele ser muy atractivo al paladar tanto de grandes, como de pequeños.

Elaboración

INGREDIENTES.

200 mililitros de nata líquida (opcional), 1 melón mediano, 5 lonchas de jamón serrano, 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE), una pizca de pimienta y sal.

PREPARACIÓN.

Precalentar el horno durante 10 minutos a 180 grados centígrados. En la bandeja de horno, colocar una hoja de papel vegetal. Extender sobre ellas las lonchas de jamón. Cubrir con otra hoja de papel vegetal. Hornear durante 10 minutos o hasta que estén crujientes. Reservar. Partir el melón por la mitad. Con ayuda de un sacabolas o cucharilla, hacer unas bolitas de melón que servirán de guarnición junto al jamón. Reservar. Trocear el resto del melón quitándole la piel y las pepitas. Introducir en el vaso de la batidora junto a la nata, el aceite de oliva, la pimienta y la sal. Triturar bien y pasar por el chino o tamiz. Reservar un par de horas en el frigorífico. Servir bien fría acompañada con las bolitas de melón y el jamón crujiente.

CONSEJO: para aportar más sabor al plato puedes rociar algún fruto seco picado. Prueba con almendras, pistachos o piñones. Te sorprenderás con el resultado. El melón es un alimento muy arraigado en nuestras familias. Mi abuelo solía tener sembrados y, entre toda la familia, se cuidaba de guardarlos. Para ello, elaboraba un chozo en el terreno donde solían dormir muchas noches, evitando así que los amigos de lo ajeno se hicieran con ellos.