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URGENTE

“Llevo mi tierra por bandera”

Alberto Conejero estrena en la capital su obra Todas las noches de un día
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06/11/2018

—¿Es un orgullo para usted traer Todas las noches de un día a la capital?

—Sí. Estoy emocionadísimo. La casualidad quiso que, en menos de un mes, pasaran por mi tierra dos de mis obras que, además, son muy distintas. Hace poquito estuvo Los días de la nieve, protagonizada por Rosario Pardo, y este viernes llega Todas las noches de un día. Sé que mis paisanos sienten la alegría de que uno de los suyos esté haciendo teatro. En dicho estreno, no podré estar, pero sí lo harán mis palabras y texto.

—Además, ambas obras forman parte del Festival de Otoño. ¿Doble alegría?

—Sí, es de estos milagros que, a veces, suceden en el teatro. Hay temporadas en las que no tienes ninguna producción y, de repente, dos tan distintas llegan al mismo festival. Me siento honrado y privilegiado de tener esta presencia en mi tierra. No sé si dicha casualidad se volverá a repetir, pero es una gran responsabilidad.

—¿Por qué este estreno es especial para usted?

—Es la primera vez que trabajo con Luis Luque, que es un director al que admiro y aprecio. La protagonizan Carmelo Gómez y Ana Torrent. Crecí viéndolos actuar en cine y teatro y, que ahora pronuncien mis palabras, es una sensación impagable. El texto en sí, por su parte, es el que me da más pudor de todos los que he escrito, porque habla de cuestiones delicadas. Tiene sus luces y sombras. Tardé más de dos años en terminarlo y tuvo innumerables versiones. Siento que me compromete mucho.

—En esta obra la huella jiennense destaca por partida doble porque, en ella, cuenta con las composiciones musicales de Luis Miguel Cobo, ¿verdad?

—Sí, además, ganó el Premio Max hace poco. La música de un ubetense y el texto de un vilcheño. He de confesar que los padres de Luque eran jiennenses, por lo que se podría decir que la huella es triple.

—¿Cómo definiría el trabajo de Cobo en esta obra?

—Es un drama poético y necesitaba un músico que tuviera la sensibilidad de Luis Miguel. Él hizo una composición maravillosa que traslada al mundo del enigma en el que se mueve el texto. Creo que ha hecho una labor muy delicada, de poeta. Soy afortunado porque las personas que participan en este montaje tienen esa alma de creadores. En el caso de Luis Miguel, su música es efectiva en lo teatral y elevada en su vuelo poético. Es un regalo. Es la primera vez que trabajamos juntos.

—¿Es difícil actualmente llenar un teatro?

—Depende de la ciudad. El estado de la cultura de cada lugar habla de su estado de ánimo. Cuando se entra en recesión económica también decae la sociedad en recesión emocional y espiritual. Quisiera que mi tierra recuperase más confianza en sí misma, y eso se hace con inversiones más justas de las administraciones públicas. Todo esto se nota en las taquillas y en los espectadores.