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lunes, 21 agosto 2017
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URGENTE

Mural entre el cielo y la tierra

Miguel Viribay dona una obra alegórica de la Iglesia al Museo Catedralicio
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  • ARTE. El deán, Francisco Juan Martínez Rojas, y el pintor Miguel Viribay conversan delante de la obra donada, que se expondrá en la colección de arte sacro de la Catedral de Jaén.
    ARTE. El deán, Francisco Juan Martínez Rojas, y el pintor Miguel Viribay conversan delante de la obra donada, que se expondrá en la colección de arte sacro de la Catedral de Jaén.

Fue un proyecto que se ideó en torno al año 1973: un gran mural para el presbiterio de la iglesia de San Juan. No salió adelante finalmente, pero sí quedó inmortalizado en un boceto que es toda una obra de arte en si mismo. Ahora, su autor Miguel Viribay lo ha donado para el Museo Catedralicio y se suma a su exposición de arte sacro. Esta alegoría de la Iglesia fue presentada por el reconocido pintor jiennense y el deán de la Catedral, Francisco Juan Martínez Rojas.

“Esta colección no puede limitarse únicamente a piezas de siglos pasados, sino que tiene que tener una perspectiva de presente y futuro”, destacó el deán, al tiempo que agradeció el gesto de generosidad de Viribay. Recordó que esta obra ya participó en la exposición Fides de 2012: “Ahora enriquece con un aire de contemporaneidad la colección —en la que también hay ya una obra de Santiago Ydáñez—y sumamos este nombre propio del arte jiennense”. De hecho, como detalló, la Diócesis ya dispone de tres obras más del autor, pero esta es la primera que se podrá ver en el corazón de la Catedral renacentista.

La obra, como explicó su autor, tiene un fuerte simbolismo. “Une la Iglesia bíblica con la militante”, resaltó. En la parte superior, aparece Cristo transmitiendo la llaves a San Pedro, posado en su barca. En torno a ellos, los cuatro evangelistas. En la parte inferior, la Iglesia “terrenal”, con un protagonista: el papa Juan XXIII. “Para mí es la figura más significativa de ese momento. Para mí, posiblemente, el papa más conectado humanamente al actual”. Él toma en sus brazos a un hombre sin camisa, que se desvanece. Y, a sus lados, toda la iglesia “militante” representada. También, entre ellos, un sacerdote, con el brazo levantado hacía el cielo: “Es la conexión entre ambas iglesias”.

Este mural proyectado para San Juan, como recordó Viribay, no salió adelante por el gran coste que suponía realizarlo y hubiera tenido más de diez metros de altura.