Actualizado
viernes, 16 noviembre 2018
21:54
h
URGENTE

“Toros para todos” ofrece un tentadero desde Vilches

La ganadería vilcheña El Añadío acogió una tienta a cargo de Rafaelillo
Ver comentarios
  • CON LA MULETA. El torero murciano-jiennense tantea con la franela al astado en la placita de El Añadío.
    CON LA MULETA. El torero murciano-jiennense tantea con la franela al astado en la placita de El Añadío.

El espacio semanal que Canal Sur Televisión dedica a la tauromaquia, “Todos para todos”, se desplazó, en su última emisión, hasta tierras jiennenses. En concreto, la Ganadería El Añadío, cuyos toros pastan en territorio vilcheño, se convirtió en escenario de un “examen a la bravura”, un tentadero en el que el diestro murciano Rafael Rubio, “Rafaelillo”, hizo de maestro de ceremonias. De esta forma, la presencia jiennense en el programa taurino que presenta el periodista Enrique Romero fue doblemente manifiesta, pues al hecho de que la finca de ganado bravo se ubique en la provincia se unió que el matador de toros, pese a ser murciano de nacimiento, se crió como torero en Jaén.

“Toros para todos”, que se emite los domingos alrededor de mediodía, volvió a la pequeña pantalla un día después en redifusión, de forma que quienes no pudieron disfrutar del espectáculo en la jornada dominical, tuvieron la oportunidad de hacerlo el lunes y, así, conocer al astado en su ambiente, rodeado de naturaleza.

“El tentadero es fundamental, porque ahí es donde se prueba la bravura del animal, fundamentalmente de un toro, que puede ir para semental si su bravura es la que se requiere, o de las vacas madre, que son la esencia de la ganadería y viven toda la vida en ella”, aclaró Enrique Romero. Una vez en la ganadería, el presentador destacó sus instalaciones y el paisaje que se contempla desde la finca. Precisamente, el mayoral de la ganadería explicó a Romero la secuencia previa a la tienta, antes de entrar de lleno en un tentadero de machos, que tras ser probados con el caballo, si se estima que su bravura es digna de convertirlo en semental, se torea también a pie. Ahí es donde tomó protagonismo Rafaelillo; el diestro, ataviado con zahones, tentó, en primer lugar, unas becerras y, posteriormente, al macho. “Este tipo de citas es fundamental para el torero —aclaró Enrique Romero—, pues es donde se prueban físicamente”.

Con temple, Rafael Rubio desplegó su repertorio, sobrio y aquerenciado en la pureza, para poner de manifiesto las virtudes y los defectos de los astados que testó su franela. La ganadería vilcheña de El Añadío es propiedad de María Jesús Gualda, que en 2002 tomó las riendas de la explotación y mantuvo el encaste Santa Coloma en sus toros. Por su parte, Rafaelillo llegó a la provincia de Jaén cuando contaba once años de edad, para formarse como torero en el entorno del apoderado Juan Ruiz Palomares. Tomó la alternativa en su ciudad natal en el año 1996.