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martes, 22 enero 2019
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URGENTE

“Leopoldo fue una figura fascinante”

Enrique González
El psiquiatra y escritor jiennense recopila en la biografía “Leopoldo María Panero. Locura familiar” la vida, textos y muerte del poeta, mientras que reflexiona acerca de su atípica forma de ser y de los motivos que le hicieron investigar y aceptar este reto para dar a conocer y reivindicar la imagen y obra de un personaje poliédrico y lleno de claroscuros

—¿Por qué decidió escribir una biografía acerca de Leopoldo María Panero?

—Leopoldo María Panero siempre había sido para mucha gente, y para mí, una figura fascinante, muy llamativa y muy poco clasificable. Me lo propusieron y fue un reto para mí, porque era una figura complejísima y decidí aceptar el reto.

—Dice al inicio del libro que se encontraba con mucha información, obras, papeles, poemarios, manuscritos, ¿cómo filtró lo que era más importante?

—Entre toda esa marabunta de información que casi me enterraba había un libro que se llamaba “Papa, dame la mano que tengo miedo”. Ese fue para mí un punto llamativo porque se supone que para él, la figura de su padre era temida y me pareció importante. Me encontré con que uno de los problemas es que la figura de su padre estaba difuminada. Su padre era poeta también, había sido de izquierdas y luego en guerra se pasó al bando franquista.

—Y entre tanta información, ¿cree que dejó algo sin escribir en el libro o todo lo que hay debía de estar?

—Todo lo que yo pude saber sí. Hay cosas que se explican en el último capítulo del libro, como por ejemplo lo que pasó con sus cenizas. En su certificado de defunción no venían las causas de la muerte, lo cual es absolutamente anómalo. La muerte estaba firmada varios días antes de que lo hiciese. Quise saber qué había pasado, pero no me quisieron informar de nada.

—En el libro explica que no quería psiquiatrizar a Leopoldo, ¿qué le motivó a escribir este libro entonces?

—La persona. Era fascinante, no común y que no podía tener una etiqueta psiquiátrica. Por otra parte, era un hombre al que una generación completa de aquella época lo admiraba. Ahí hay una paradoja. Él era rechazado en su entorno personal, pero como escritor y poeta era increíble. Yo he querido reivindicar y salvar lo más salvable de este hombre. Publicó 80 libros. Yo considero que desde la Transición hasta ahora es el poeta más importante en lengua española y que está ya adquiriendo fama en lugares como Estados Unidos y, sin embargo, aquí está como ignorado. Yo creo que, en conjunto, habrá libros posteriores que mejorarán a este. Cuando escribo siempre pienso lo mismo, vendrán otros detrás que ampliarán la insuficiencia del mío. Yo solo he abierto un camino que simplemente espero que sea transitado.

—¿Cuáles cree que son los puntos más interesantes de la vida de Leopoldo o más interesantes de investigar?

—Pues, por ejemplo, fui capaz de contactar con la única mujer que vivió con él durante unos dos años. Es española, pero vive en París. Nadie sabía de su existencia. Sus relaciones eran caóticas, conflictivas y he tenido el privilegio de que esta mujer haya colaborado en el libro y creo que es una de las grandes aportaciones de esta biografía.

—Esta no es la primera biografía que escribe, ¿qué ha tenido de especial esta con respecto a todas las demás?

—Hace unos diez años hice una biografía del mismo estilo de Juan Ramón Jiménez, pero él no era un personaje tan conflictivo como Leopoldo. Evidentemente era importantísimo y la obra de Juan Ramón es inmensa. También era una persona con problemas psiquiátricos, pero yo no me reduzco a convertirlos en enfermos.

—¿Cambió su perspectiva de Leopoldo tras estudiar su vida?

—No, no la cambié. Lo que hice fue ampliarla. Me sirvió para enriquecerme de su conocimiento.