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lunes, 18 diciembre 2017
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Una mirada para concienciar

Jaén es la última provincia de Andalucía en la recuperación del sector de las obras
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Una mirada para concienciar

La construcción es uno de los sectores más importantes en la economía española. Una de las bases. Y también uno de los que más tocado ha dejado la crisis económica. Desde hace unos años no vive sus mejores momentos, aunque eso está cambiando y comienzan a aparecer signos de que está resurgiendo y toman la senda del crecimiento, aunque lo hace, eso sí, de una forma cauta y muy lenta.

Concretamente en la provincia de Jaén, este ha sido uno de los sectores más castigados durante estos años. Cuando llegó la crisis, cerca del 75% de las empresas dedicadas a la construcción desaparecieron, unas por quiebra y otras porque la actividad se paralizó; aun así, y aunque se ha notado una leve mejoría, puesto que el año pasado fueron más alrededor de un 25% de nuevas empresas las que se asociaron a la Asociación Provincial de Constructores y Promotores, aún queda mucho para que esta situación se consiga estabilizar y alcance, al menos, los parámetros que tenía antes de que llegasen la crisis y el “boom”.

En algunas provincias andaluzas se ve un cierto avance, sobre todo en la zona de la costa. Marbella, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos..., e incluso Málaga capital. No es raro caminar entre las calles de las diferentes ciudades y encontrar grúas o edificios prácticamente en obras. Se ha disparado la construcción y, de hecho, muchas empresas de los municipios jiennenses prefieren expandirse y apostar en tierras malagueñas, como el caso de Construcciones Aguilar Moreno de Linares. Sin embargo, la situación es diferente en las provincias de interior como Córdoba y Jaén, las cuales siguen atrasadas en este sector. Algo que se puede observar en la cantidad de viviendas terminadas el año pasado: 577 en la provincia jiennense frente a las 1.293 que se registraron en Málaga.

Pero, ¿a qué se debe esta situación en la provincia? Uno de los problemas claves a los que tienen que hacer frente desde las distintas empresas y asociaciones de constructores es a la poca financiación que reciben, tanto pública como privada.

Según datos del Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción y Obras Públicas, Jaén ha recibido 42.730.295 euros en adjudicaciones públicas. La última en la cola por detrás de Almería, con 47.333.665, y a una gran distancia de la primera, Málaga, con 170.684.387, seguida por Sevilla con 162.573.835 euros.

A pesar de que ya está algo “más acorde”, según explica Francisco Chamorro, presidente de la Asociación Provincial de Constructores y Promotores de Obras de Jaén, sigue sin ser suficiente. Claro ejemplo de ello es el tranvía de la capital, cuyas obras comenzaron hace diez años y aún sigue parado, o el hecho de que no se tenga una estación de tren como tal. Algo que se critica desde la asociación. “Las carreteras no terminan, continúan, pues en Jaén terminan las vías del tren. No tenemos comunicaciones, no tenemos infraestructuras”, explica José Ángel Mesa, secretario de la ACPJaén. Y es que la comunicación es una de las claves del sector y de toda provincia, ciudad o pueblo que quiera progresar económicamente. Prácticamente todas las capitales de Andalucía están comunicadas por autovía, excepto Jaén. Por ello hay una necesidad de que se terminen las obras actuales, como la de la carretera de Úbeda hacia Albacete (A-32), y se hagan autovías y, a raíz de ahí, “continuar con las inversiones”. La comunicación trae industria, que a su vez trae el empleo, que conlleva al aumento tanto del gasto de los ciudadanos como de mano de obra, personas que trabajan, la familia y la construcción. Lo mueve todo.

La única solución para esta situación es que las administraciones públicas, tanto el Ministerio como la Junta de Andalucía, apuesten por la provincia y por las obras de infraestructuras. “Son ellos los que tienen que dar un verdadero empuje en el sector de la construcción”, afirma Chamorro.

En cuanto a la financiación privada, los requisitos que piden los bancos siguen siendo muy estrictos. “Antes, la argumentación era que no había dinero para prestar, ahora la dificultad radica en los temas de los avales y los préstamos”, añade el presidente.

Son pocas las intervenciones que se hacen actualmente en la provincia. La Universidad de Jaén está terminando unos apartamentos y también se ha terminado el Museo. Se ha comenzado la obra de la A-32 de nuevo. Lo demás, casi todo autoconstrucción. Y esto, principalmente, se debe a la falta de inversión.

Otro de los factores que influyen en esta recuperación tan paulatina es la gran cantidad de stock que hay, actualmente, en la provincia, especialmente en los municipios, y eso a pesar de que se aprecia un leve descenso. En 2015 el stock acumulado de vivienda nueva era de 4.739, pasando a 4.666 en 2016 y a 4.600 este año, según el Informe Coyuntura CEPCO. Por ello, hay zonas en las que no se van a poder construir viviendas en un buen tiempo, como por ejemplo en Mancha Real, pero otras que sí comienzan a demandarlo, como Martos o Jaén.

Para paliar estas situaciones, desde la Asociación Provincial de Constructores y Promotores se tienen solicitadas varias citas con el consejero de Fomento de la Junta de Andalucía, Felipe López, y el Secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández de Moya, ambos originarios de Jaén. “Me consta que está luchando para que se aumente la inversión en Jaén, pero es que somos la última provincia de Andalucía, cada día que pasa tenemos más distancia con el penúltimo y nosotros no aspiramos a ser los primeros, pero al menos los penúltimos. Queremos reunirnos con los políticos que nos representan para que luchen por la provincia”, reconoce Mesa.

Aparte de la financiación, la morosidad y el intrusismo también cobran protagonismo en el mundo de la construcción jiennense. Las administraciones públicas son las que se encargan de ofertas las diferentes obras y lo hacen por concurso, y, a través de una serie de procedimientos y parámetros se elige a la empresa, sin tener en cuenta si es de la propia provincia o no. Según el secretario de la asociación, es “muy difícil” que la Junta de Andalucía contrate obras con sociedades jiennenses, al igual que ocurre con el ministerio, y, generalmente, son adjudicadas desde Madrid y Sevilla. Uno de los ejemplos más claros y cercanos es la construcción del nuevo centro comercial. Fueron tres las firmas de la comarca que pujaron por ella, pero, finalmente, se la dieron a la empresa nacional OHL. “Nosotros le insistimos en que era una obra muy importante y que nos hubiese gustado que fuese realizada por una empresa de aquí, porque hay algunas muy buenas para llevarla a cabo. Además es privada, por lo que tenían la potestad de contratar a la que quisiesen”, comenta Francisco Chamorro. Las subcontratas sí que son con empresas del municipio pero aun así, “las plusvalías al final se van a otro sitio”.

Por el contrario, en la Diputación, con su presidente, Francisco Reyes, el 80 o 90% de las obras en licitación pública son para empresas de Jaén. “Si una administración puede, el resto también puede hacerlo. Todas cumplen con la Ley y hay que mirar las adjudicaciones como una cosa local. Si una empresa del municipio tiene un precio más alto que una que viene de fuera, evidentemente en algún sitio está el truco”, añade José Ángel Mesa.

Tampoco hay que olvidar el factor de la competencia desleal, es decir, las contrataciones para obras domiciliarias en las que los propios propietarios son los promotores y contratan albañiles sin factura. Una actividad ilegal que va en contra de los cauces normales. Los empresarios se quejan, sobre todo, de los precios, ya que por “mucho que lo bajen, siempre aparece otra que lo pone más bajo”, explica el secretario.

En la provincia, en general, no existen problemas a la hora de la concesión de las licencias, aunque al adentrarse más profundamente y puntualizar, existen ciertos municipios en los que esto es una de los temas que producen cierto resquemor entre las constructoras, como, por ejemplo, en la capital. Chamorro afirma que se han mantenido encuentros con el alcalde, Francisco Javier Márquez, junto con el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Jaén, con la intención de resolver este problema. Entre las diferentes propuestas para buscar la solución se encuentra la de presentar los proyectos telemáticamente, sin tener que pasar por la burocracia y los registros. Y es que la tardanza en las licencias afecta no solo a los técnicos y a las constructoras, que genera trabajo y por ello puestos laborales, sino también al Ayuntamiento con el pago de las tasas de inicio. “Hay que poner entre todos un esfuerzo. Yo siempre lo he dicho, es un problema de gestión y no un tema económico, que la gerencia debe de plantearse”, explica y asegura el presidente de Acpjaén.

Otro asunto que, según Chamorro, les retrasa mucho es el de la cultura. Desde hace unos años, cuando hay que hacer alguna intervención en suelo o en el casco antiguo, ese proyecto tiene que pasar por un Consejo de Cultura que alarga el tiempo de espera y de concesión de licencias. “Esto es un problema claramente de falta de personal”, añade.

Estas dificultades no afectan únicamente a la acción de construir, sino también a los negocios colindantes que los envuelven: automóvil, electricidad, carpintería... Y a las canteras. Después de muchos años con un parón casi total, parece ser que se está empezando a recuperar.

Existe una cierta ilusión y esperanza entre las diferentes empresas dedicadas a este sector, a pesar de que todavía las construcciones se encuentran en la “fase de tierras”, ya se empiezan a movilizar y a aprovisionarse con vistas al futuro. En el momento en el que hay licitación, este producto es el primero que se pone en obra.

Tras la retirada de las tierras, el siguiente paso son los áridos, los hormigones, el asfalto... Y ahí es donde toman protagonismo. Están presentes en todo el proceso y eso conlleva a que necesiten anticiparse al inicio de las obras. Además, según Rafael Torres, empresario dedicado a este sector, el número de trabajadores se ha incrementado en el último año y se están ampliando las plantillas: “Al haber grandes proyectos, grandes oportunidades, vuelves a recuperar a esos obreros que estaban bien formados y, por desgracia, tuviste que despedida en tiempos pasados”.

Sin embargo, y a pesar de ese leve crecimiento, las extracciones ilegales siguen presentes en la actualidad y es uno de las dificultades más importantes a las que se tienen que enfrentar. Abrir una cantera es un proceso muy largo, que puede llegar incluso a durar años, y en el que el empresario se tiene que implicar con prácticamente todas las administraciones (medio ambiente, cultura minas, licencias municipales de los ayuntamientos...). “El problema viene cuando te pasas mucho tiempo preparando un proyecto, invirtiendo y luego te encuentras con la sorpresa de que en el primer sitio que encuentran cogen árido y son mucho más baratas y rápidas. Es una competencia desleal y no podemos luchar contra ella”, afirma Torres. Esto afecta no solo al entorno económico, sino también al de la seguridad laboral, puesto que los trabajadores tienen que estar bien formado y no están dirigidos por un director facultativo, con lo cual la seguridad es nula y no cuentan con las medidas necesarias.

A pesar de ello, el empresario también afirma que hay una mayor concienciación de este problema y que todos lo están “reconociendo” e “implicando”. “Es un proceso lento, pero se van viendo los resultados”, indica. Además reconoce que han “aprendido de los errores del pasado” y que lo que buscan es una sostenibilidad en el tiempo: “Es preferible esto antes que un ‘boom’ y luego un parón de cinco años. Así nosotros nos dimensionamos a la realidad”. Y es que, de nuevo, uno de los aspectos que más afectaba a este mundo era el de la falta de inversión: las empresas invertían millones de euros en infraestructuras y luego la administración indicaba que no tenía dinero para continuar con ella. “Eso ha sido la ruina de muchas empresas”. En el Plan PISTA de la Junta de Andalucía, que engloba los proyectos que se ejecutarán en esta legislatura, el consejero Felipe López indicó que la Administración no iba a invertir en grandes infraestructuras, sino que la prioridad era la rehabilitación. Muchos la ven como el futuro de la construcción, otros como uno de los parámetros más importantes para destacar, pero todos coinciden en que es una de las actividades que más se desarrolla actualmente, muy por encima de la obra de viviendas y edificios nuevos. Esto puede conllevar a la especialización de las empresas y, desde la Asociación de Constructores y Promotores de Jaén se apuesta mucho por ella. De hecho, se puede observar ya en diferentes puntos de la capital, como por ejemplo en el Paseo de la Estación, el edificio de enfrente de Caja Rural o la intervención en la Plaza de San Francisco. Además, el Plan de la Vivienda 2017/2020 apuesta por este tipo de subvenciones puesto que, según Francisco Chamorro, un 30% de los edificios que hay en la ciudad necesitan de una intervención, ya que se aplica la IT, que es una inspección de la vivienda, a través de la cual se ven problemas como la eficiencia energética, la accesibilidad o las pésimas condiciones para habitar en ellas. O también en algunos municipios, como en el de Úbeda o Alcalá la Real.

Esta nueva actividad requiere mucha más inversión en mano de obra, es más laboriosa y más detallada. Su aumento se puede ver reflejado también en las cifras y en el repunte en el contrato de la mano de obra. En 2008, la provincia de Jaén contaba con 28.200 personas que se dedicaban a la construcción; en 2014 cayó a los 8.600, y el año pasado ascendió a los 12.320 empleados. Comparativamente, en 2008 habían 6.200 parados en el territorio jiennense, ahora 2.700. Así que se ve un avance, pero todavía falta para alcanzar las cifras ideales. “Lo suyo sería situarnos entre los 18 o 20 mil trabajadores, que es un número correcto, para que se aporte riqueza a la provincia”, sostiene José Ángel Mesa. Hay un progreso en la recuperación, quizás demasiado lento comparado con el resto de provincias andaluzas, pero hay luz al final del camino, ya que la intención de los empresarios es llegar a unos parámetros estables que hagan sostenible el sector de la construcción jiennense.

Jaén ha recibido 42.730.295 de euros en adjudicaciones públicas, la última en la cola

La empresa nacional OHL se encargará de la construcción del nuevo centro comercial

Hay una retraso a la hora de conceder las licencias que afecta a las constructoras

Las empresas invertían millones de euros y luego la administración indicaba que no tenía dinero

“Se están negando unos servicios públicos”
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En 2016 en Jaén, las administraciones adjudicaron 42,7 millones de euros a la provincia, la cifra más baja de toda la serie histórica. La presidenta del Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción y Obras Públicas (Ceacop), Ana Chocano Román, afirma que estas cifras son “totalmente insuficientes” no solo porque “bloquean” la posibilidad de nuevas construcciones que son necesarias y están comprometidas, sino porque “limitan las actuaciones de mantenimiento” que requiere el “patrimonio de infraestructuras”. La máxima representante también subraya que “un año más”, la provincia jiennense vuelve a ser “la última de Andalucía” y que si la administración “no reactiva la inversión”, nunca se van a desarrollar las infraestructuras que son “necesarias para que Jaén converja en desarrollo con el resto de la región”. “Es un daño no solo a la actividad, supervivencia de las empresas y a los empleos, que dependen de estas obras, sino también a la misma ciudadanía, a la que se le están negando unos servicios públicos en las mismas condiciones que el resto de los andaluces”, añade Chocano. Además, indica que, con vistas al próximo 2018, la situación se vuelve a repetir y, otra vez, el Gobierno “no termina de tomar conciencia” de la importancia que tiene “reactivar la industria de la construcción”. Y por ello “no destina” nuevos presupuestos para desbloquear actuaciones que siguen a la espera de inversiones públicas. En cuanto a la recuperación, indica que “es necesario” que la inversión de la obra pública, por parte de todas las administraciones, alcance, al menos, los 200 millones de euros anuales, un volumen de contratación muy parecido al de 2010. “Esto garantizará el mantenimiento del patrimonio construido, la construcción de algunas de las obras comprometidas y aseguraría una ocupación de 17.000 puestos de trabajo”.