Actualizado
viernes, 26 mayo 2017
19:22
h
URGENTE

Julián Castillo Garrido, “Juli”, como se le conocía popularmente era una auténtica institución en Alcalá la Real. La gente lo apreciaba por su sagacidad y por su agudeza, plagada de comentarios graciosos y llenos de ingenio. Pese a su ceguera muchos vecinos consideraban que alcanzaba con el entendimiento más que otras personas.

Entrevistado hace trece años, cuando estaba prácticamente recién jubilado después de una fructífera labor como vendedor del cupón de la ONCE relataba el origen de su invidencia. DEsveló que fue consecuencia de la Guerra Civil cuando, “por represalia”, médicos le aplicaron un colirio que lo cegó. También relataba, resuelto, cómo se movía por las calles —tenía los escalones de la calle Espinosa contados— y cómo él mismo se encargaba de su propio aseo. También valora la labor de la ONCE.