La sociedad jiennense acompaña a Ayala en su último viaje
I Frías / Jaén
La sociedad jiennense dio su último adiós al pintor y profesor universitario Miguel Ayala. A lo largo del día un gran número de amigos se acercó al tanatorio de San José de Jaén para dar el pésame a los familiares. A las seis de la tarde, en la misma capilla del tanatorio se celebró la misa de córpore insepulto. Tras ella, los restos mortales de Miguel Ayala fueron incinerados.

La sociedad jiennense dio su último adiós al pintor y profesor universitario Miguel Ayala. A lo largo del día un gran número de amigos se acercó al tanatorio de San José de Jaén para dar el pésame a los familiares. A las seis de la tarde, en la misma capilla del tanatorio se celebró la misa de córpore insepulto. Tras ella, los restos mortales de Miguel Ayala fueron incinerados.
Fallece Miguel Ayala
I. Frías/D. Sánchez /Jaén
El pintor jiennense Miguel Ayala falleció ayer de una grave enfermedad que se le diagnosticó el pasado verano. El sepelio será hoy a las 18:00 en el tanatorio San José. Con su muerte, el mundo artístico de Jaén pierde a un gran pintor, cuya obra tiene un sello propio y un marcado carácter andaluz, en la que convergen el simbolismo y el surrealismo. Miguel Ayala se autodefinía como el pintor del Jaén dormido y él lo recreó abundantemente en un mundo onírico pero con una simbología preclara. Miguel Ayala Montoro nació en Jaén hace 69 años. Estudió Bellas Artes en Madrid y ha sido profesor Dibujo en el Instituto Virgen del Carmen de Jaén y en la Escuela de Magisterio, y de Didáctica de la Expresión Plástica en la Universidad de Jaén, trabajos todos ellos que compatibilizó siempre con la pintura, que era su pasión y razón de ser. Como pintor tiene una larga y reconocida trayectoria artística. Empezó a exponer a finales de la década de los sesenta y, a partir de ahí se ha prodigado en diferentes salas de España y del extranjero. Entre sus pasiones estaba la naturaleza. Disfrutaba sobremanera en el campo, y en las inmediaciones de La Mella plantó una pequeña viña de que obtenía su propio vino, pues conocía los secretos de la enología. Su cadáver se vela en el tanatorio de San José hasta su incineración.
Al enterarse de su fallecimiento, el pintor y crítico de arte Miguel Viribay manifestó ayer: “Lamento enormemente su pérdida. Visité a Miguel en los últimos días en dos ocasiones, la última con Paco Carrillo y Marcos Gutiérrez. Él estudió en Madrid y yo en Valencia, pero somos de la misma generación y nuestra andadura ha sido paralela. Él buscó una pintura enraizada en el sur y bien dibujada, en la que predomina la simbología”. Por su parte, el también pintor y amigo, José Rodríguez Gabucio, aseguraba ayer: “Lo conocí desde siempre y seguimos los mismos pasos. Él fue una persona muy libre y su pintura era onírica, muy jaenera y andaluza. Él fue un revulsivo, artístico y humano, en la pintura de Jaén, que se queda ahora coja”.