Que la crisis financiera existe es más que evidente, baste ver los estragos que sufrimos en el empleo y su efecto inmediato en el consumo, pero ello no es óbice para olvidar la gran crisis de identidad que, Jaén y sus ciudadanos, tenemos. Resulta difícil entender cómo todo recorte de inversión, incluso la falta de proyectos de actuación, en Jaén pasa de puntillas, apenas cuatro voces descompasadas y poco más.




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