
Un grito frente a la indiferencia. Un toque de atención ciudadana frente al desapego de la clase dirigente y un sistema democrático enfermo de pasividad. El 15-M canalizó un malestar evidente sobre la situación social, económica y de salud democrática de España. Un movimiento de protesta que ofrecía alternativas para el necesario cambio de modelo. Y aunque el empeño por desacreditarlo y desdibujarlo es intenso, con el discurrir del tiempo, al final, todos llevamos dentro un perroflauta como fueron tildados.



"Palabra perdida" por José Manuel Serrano


Que una menor denuncie a sus padres por castigarla sin salir de casa y que el padre quede detenido por tales hechos es ejemplo del absurdo en el que incurre con frecuencia nuestra sociedad. Las leyes, normas y protocolos tan necesarios en las relaciones humanas no pueden condicionar, sin embargo, la convivencia de las personas, y menos restringirlas en sus libertades. Que unos padres puedan corregir a sus hijos en su educación es fundamental para la futura persona que encierran, que esas correcciones no vulneren derechos ni supongan vejaciones a los menores es exigible, pero cuando una simple amonestación puede ser excusa para denunciar a unos progenitores algo, sin duda, falla. 














