Hasta los que llevan toda la vida en política y no saben hacer otra cosa aseguran que la situación que se vive actualmente en el PSOE de la capital es esperpéntica, incomprensible, intolerable, lo nunca visto y el no va más. Hasta ahora era habitual que entre personas que confiesan bajo el mismo signo se tiraran los trastos a la cabeza. Sin embargo, trataban de esconderse, de hacerlo a hurtadillas y con testigos, pero con los justos. Había cierta dosis de elegancia en los insultos e, incluso, resultaba divertido ver de qué bando era uno y otro.
Hoy no es lo mismo y, aunque hay quienes todavía se entretienen mientras ven cómo la pelea arrecia, el panorama raya lo inadmisible. Resulta impropio de quienes representan a los ciudadanos que, después de todo lo vivido, brille la ausencia de gestos que nos enseñan en la escuela en actos públicos como el que se celebra cada 1 de noviembre en el cementerio de San Eufrasio. Carmen Peñalver y Gaspar Zarrías, uña y carne hasta la derrota electoral de mayo, ni se miraron a la cara. Es más, alguien hizo mutis por el foro cuando el presidente provincial del PSOE habló en el mismo atril desde el que, en otros tiempos, era aplaudido por los mismos que se fueron como alma que lleva el diablo. Sirva como ejemplo lo que ocurrió en un acto que resulta anecdótico para lo que está cayendo en un partido que presenta presupuestos sin números. Para llorar.
Listos para Eurovisión Pastora Soler conversa con José María Íñigo durante la rueda de prensa que ofreció hoy la cantante, antes de viajar a Bakú para representar a España con la canción "Quédate conmigo", en la final del Festival de Eurovisión que se celebrará el 26 de mayo. José María Íñigo será el comentarista del certamen musical. EFE/Kote Rodrigo