
Hay que echarle arrestos a la vida para encararla con un mínimo de dignidad, que nos dejan sin bolsillo y poco a poco sin derechos, todo a cuenta de la crisis y el capitalismo de ellos, o sea riqueza para muy pocos y elegidos por ellos mismos y austeridad para todos los demás. Pero hay algo con lo que no pueden ni podrán, pese a que lo intenten: los sueños. Que no nos quiten las ganas de soñar con tanto tremendismo, que no nos hipotequen la imaginación con los miedos del día a día.




















