SILVIA RUIZ DÍAZ / JAÉN
El viaje de un día a la playa de Fuengirola -Málaga- que realizó el grupo parroquial Afligidos y África duró más de lo previsto por la avería de un autobús. Tuvieron que esperar siete horas para regresar, aunque la empresa afirma que hizo todo lo posible para solucionar el problema. El Grupo Parroquial Afligidos y África, vinculado con la iglesia de la Inmaculada y San Pedro Pascual, programó un viaje a la Costa del Sol, y para ello contrató los servicios de la empresa Autocares Santiago.
Pero lo que iba a ser un domingo alegre en la playa de Fuengirola (Málaga) acabó en una pesadilla. Así lo relata el responsable del colectivo, José Erena Pulido, quien subraya que el problema llegó cuando los participantes se dispusieron a regresar a la capital. “Había dos autobuses, uno partió a las siete de la tarde y el segundo se concertó para las nueve de la noche”, cuenta. Cuando el último turno, de cincuenta y cinco pasajeros, recogió sus bolsas para volver hasta sus hogares, se encontraron con un problema. “Nos dijeron que el autobús estaba averiado y que yo, como responsable, me pusiera en contacto con la dueña de la empresa. Lo hice, y me dijo que en media hora o cuarenta y cinco minutos el problema estaría resuelto”, recuerda. Transcurrido el tiempo, volvió a llamar y, según sus palabras, siempre le comunicaban que el vehículo estaba “a punto de llegar”.
Molestos, estos “turistas de un día” esperaron, como explica Erena, hasta siete horas, que resultaron “interminables”. “Llegamos hasta la Comisaría Nacional para poner una denuncia, pero nos dijeron que no era un delito, ya que la empresa nos prometió que llegaría un autobús. Fuimos a la Policía Local y lo mismo, pero los agentes no se acercaron en ningún momento para ver si nos encontrábamos bien”, lamenta el coordinador del grupo parroquial, que afirma que hasta las cuatro de la mañana no llegó el autobús que los llevó de vuelta. “Hemos estado siete horas tirados en una acera de una calle de Fuengirola esperando ese autobús que no iba a tardar en venir a por nosotros, y ahí había familias con bebés, niños pequeños y personas que tenían que trabajar al día siguiente y que, sin embargo, han ido tarde, porque a Jaén llegamos a las siete y veinte de la mañana”, apunta. Por “suerte”, como recalca el responsable, hubo vecinos del municipio malagueño que “se apiadaron” de los jiennenses y les proporcionaron algunas mantas y sábanas para descansar.
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