
Huelma, Pegalajar, Torreperogil. Tres municipios y un triángulo geográfico marcado por el mismo tipo de violencia, la que se deriva de la propiedad de la tierra. En los dos últimos años, tres hombres han muerto, en la provincia, por conflictos de lindes. Su sangre alimenta la figura de esa “España profunda” que todavía dormita en el mundo rural.






















































