Esther Martínez Contreras estaba donde tenía que estar, junto a su marido, sargento de la Guardia Civil, en la casa cuartel de Legutiano (Álava), cuando, en la madrugada del 14 de mayo de 2008, la banda terrorista ETA voló el edificio con un coche-bomba. El Ayuntamiento de Albanchez de Mágina quiere hacerle un reconocimiento como víctima del terrorismo.
Los 300 kilos de explosivo que había en la furgoneta Citroën Berlingo buscaban causar todo el daño posible de una tacada. En el edificio, además de los guardias civiles, moraban sus familiares, mujeres y niños, hasta medio centenar de personas. La explosión, al filo de las tres de la madrugada, se produjo al amparo de la noche y en un momento de máxima ocupación del cuartel. La onda expansiva segó la vida del guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón e hirió a cuatro personas, dos mujeres y dos hombres. El que sufrió las heridas más graves fue el sargento F. J. C. F., de 41 años.
Ignacio Frías /Jaén
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