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Gracias, con una gran sonrisa

El policía local Ángel Tabernero viaja hasta Pambazuka para ayudar a un orfanato con donativos de jiennenses
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14/03/2019

En el orfanato de Pambazuka (Tanzania) saben bien quién es Ángel Tabernero. Este policía local de la capital acaba de regresar después de pasar tres semanas en las que ha intentado ayudar en todo lo que ha podido a los pequeños que viven en esta escuela orfanato de niños con discapacidad. La descubrió hace unos años cuando —en un viaje— quiso ofrecerse para enseñar inglés a los pequeños y así vivir una experiencia diferente. En cambio, cuando se dio cuenta de las necesidades que tenían, Ángel Tabernero enseguida supo que, además de saber, los niños de allí tenían una necesidades básicas que cubrir. Hace un año, pidió a los compañeros de la Policía Local que le ayudaran con lo que pudieran para echarles una mano. Fue a Tanzania y allí les compró ropa, colocó placas solares en el tejado para garantizar la electricidad y adquirió una nevera para que pudieran conservar un poco mejor los pocos alimentos que tenían. Sin embargo, ahora, ha aprovechado tres semanas de vacaciones para volver. Otra vez se ha llevado los donativos que ha podido recaudar —unos 1.600 euros— para hacer todo lo posible en favor de los pequeños.

“Me eché material escolar y chucherías en la mochila. El resto lo he comprado en los mercados de allí. Vale mucho más barato y, además, le echas una mano a la gente. Los primeros días fueron para hacer inventario de lo que hacía falta. Luego, salí a los mercados para intentar aprovechar al máximo el dinero”, cuenta Ángel Tabernero. Las tres semanas en Tanzania le han valido para comprarle ropa y zapatos a todos los niños, adquirir un horno, renovar los colchones de las camas, poner toallas y hacerme con una máquina de coser para que —con las telas que compró el año anterior— puedan tener más ropa en esta escuela orfanato para pequeños con discapacidad. Hay 28 niños con síndrome de down, autismo y otras dificultades que hacen que tengan un tratamiento especial.

“Quiero dar las gracias también a personas de Granada que nos han ayudado en este proyecto. De hecho, creo que hay niños que ganarían mucho en calidad de vida con tratamiento de fisioterapeutas. Mi pareja, Esther Mata, profesora de yoga de profesión, también me acompañó. Su labor ha sido muy importante y ahora queremos encontrar a fisioterapeutas para que conozcan los casos y puedan realizar un diagnóstico o echar una mano”, dice Ángel Tabernero.

Además, añade: “En realidad, hago esto porque me aporta. Todos somos egoístas. Ayudo a estos niños en Tanzania porque me reconforta, me hace sentirme bien y mucho más libre. Cuando ves lo que ellos tienen y el lujo que supone que nosotros tengamos algo tan sencillo como que salga agua del grifo, te das cuenta que no valoramos lo que tenemos. Ellos, con poco son muy felices. Con nada, ríen y disfrutan”.