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jueves, 20 septiembre 2018
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URGENTE

Montañeros alertan de la presencia de urnas funerarias en el campo

Denuncian el riesgo que tienen los deportistas que están en las inmediaciones de la cruz del Castillo de Santa Catalina
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  • CIVISMO. Una de las urnas funerarias halladas en el cerro de Santa Catalina.
    CIVISMO. Una de las urnas funerarias halladas en el cerro de Santa Catalina.

El Club Alpino El Lagarto de Jaén ha dado la voz de alarma sobre el “peligro” de una práctica cada vez más extendida: arrojar urnas funerarias al campo. Deportistas de este entidad jiennense aseguran que se han encontrado estos recipientes en algunas zonas cercanas a la capital, sobre todo, en el Cerro de Santa Catalina y que, en alguna ocasión, han sido golpeados por estos recipientes mientras realizaban su deporte favorito. En sus redes sociales, miembros de este colectivo explican esta situación: “Imaginad por un momento que perdéis a un ser muy querido, le incineráis y decidís que sería muy bonito arrojar sus cenizas desde la cruz del Castillo. en Ese instante tan emotivo, con todo el dolor en vuestro corazón y en un ataque de ira, lanzáis con toda vuestra fuerza la urna funeraria a tomar viento tras las cenizas, y al caer impacta en la cabeza de otro ser muy querido vuestro... ¿El asunto es jodido, verdad?”. En este sentido, montañeros exigen que no se arroje nada al campo y pide que esas urnas funerarias se depositen en un lugar adecuado. Al hilo, han publicado un vídeo tomado desde la zona que está justo debajo del Castillo de Santa Catalina, en el que se puede apreciar la existencia de este tipo de recipientes. “En esta zona siempre hay escaladores, senderistas, corredores y personas paseando. Cualquiera de ellos puede ser un ser querido vuestro y puede, también, recibir el impacto”.

El esparcimiento de las cenizas de un difunto en el campo está en una especie de limbo legal. La normativa autonómica que regula el ámbito de la sanidad mortuoria establece una serie de aspectos o exigencias legales, pero solo hasta el momento de la entrega de los restos a la familia en una urna funeraria con el nombre del difunto. A partir de ahí, no hay más restricciones sanitarias. La única prohibición expresa que esos recipientes no se pueden depositar en la vía pública. A partir de ahí, al no haber una norma clara entran en juego las interpretaciones. Lo que sí está claro, por lo tanto, es que esta conducta puede ser sancionable. Además, los creyentes deben tener en cuenta otro aspecto: la Iglesia católica prohibe a sus fieles esparcir las cenizas de los difuntos, dividirlas entre los familiares y también que sean conservadas en casa.