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viernes, 28 abril 2017
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URGENTE

Mucha aceituna de mesa se molturará para hacer aceite

La sequía arruga el fruto, mientras que el “oro líquido” se paga bien
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  • CON CUIDADO. Un agricultor recoge aceitunas de mesa por el tradicional método del ordeño, que introduce en una cesta. Se trata de una labor que necesita mucha más mano de obra que si se destinara a la producción de aceite de oliva.
    CON CUIDADO. Un agricultor recoge aceitunas de mesa por el tradicional método del ordeño, que introduce en una cesta. Se trata de una labor que necesita mucha más mano de obra que si se destinara a la producción de aceite de oliva.

Poca aceituna de mesa llegará a las entamadoras este año. Los agricultores repasan los olivos y se quejan de que el fruto está muy pequeño. La lluvia casi no ha aparecido en septiembre —salvo el 13 de septiembre de manera testimonial—, por lo que las aceitunas están pequeñas y arrugadas. Además, esto se une a la crisis de precios, casi crónica, que vive el sector. Por eso, muchos olivareros descartan echarse al campo en los próximos días para verdear aceituna de mesa. La mayoría se quedará en el árbol para que comience a elaborar aceite de oliva. Es verdad que las variedades de este fruto que se usan para la mesa contienen menos grasa que la picual, que es la aceituna que más aceite genera. Sin embargo, también interesa porque coger para aceite tiene menos gastos. Además, el kilo se paga por encima de los 3 euros.

“Creo que la mayoría de los olivareros que trabaja con el verdeo dejará la aceituna en el árbol. No merece la pena porque todas fincas de secano están muy mal. Casi no ha llovido. En verdad, estamos a la espera de lo que ocurra con la meteorología. Si llueve pronto, algunos cambiarán de opinión y recogerán el fruto para venderlo a las entamadoras. No obstante, muchos ya sopesan una y otra opción porque el aceite de oliva cuenta con un precio bueno que cubre los costes de producción de los agricultores. De ahí que muchos, tal vez, ni se arriesguen y lo que iba a ser aceituna de mesa se convierta en aceite de oliva. Cuanto más tarde en llover, menos verdeo habrá”, manifiesta Miguel Cobos, secretario de la Unión de Pequeños Agricultores de Andalucía (UPA).

Precisamente, esta organización agraria indica que el fruto se encuentra sano y libres de enfermedades y plagas, pero con escaso tamaño y un acusado estrés hídrico en general, sobre todo en los secanos, en los riegos deficitarios y en las parcelas de mayor carga, donde también se percibe un retraso en la maduración, que está ralentizando el inicio de recolección de las distintas variedades.

La escasa y fugaz precipitación ha sido mínima y ha favorecido a las comarcas más occidentales, principales, productoras de las variedades manzanilla, gordal y carrasqueña, al contrario que en el resto de las zonas donde su influencia fue inapreciable y no ha sido suficiente para evitar el que el olivar traslade al fruto la dureza de la sequía.

UPA indica que la falta de precipitaciones acumuladas durante el año agrícola en las zonas productoras provoca un acusado estrés hídrico en la arboleda, con el consiguiente agotamiento y disminución del calibre de los frutos que, dependiendo de la carga del árbol, merma la producción potencial de aceitunas que sirven para el verdeo.

Queda por ver cuál será el impacto de la incorporación de estos frutos a las previsiones de la campaña de aceite de oliva. A priori, no debe afectar, ya que el ritmo de venta se mantiene en unos parámetros muy buenos y los excedentes del año anterior son casi inexistentes. Casi no queda “oro líquido” en las fábricas, por lo que la aportación del verdeo, incluso, puede favorecer la transición entre una cosecha y la otra, ya que son variedades que, generalmente, madura antes que el fruto picual que se recoge en la provincia.

El tercer aforo estima unas 508.000 toneladas de frutos para el verdeo

Las previsiones de verdeo disminuyen conforme pasan los días y no llega el agua. La Interprofesional Española de la Aceituna (Interaceituna) calcula, en el tercer avance, una producción de 508.000 toneladas, algo inferior a la aforada en el cálculo anterior que era de 536.000 toneladas. De la variedad manzanilla se prevé una bajada provisional en la cosecha de 178.000 toneladas frente a 187.000 toneladas del segundo avance; de gordal, un ligero incremento hasta las 36.000 toneladas frente a 35.000, de hojiblanca también baja hasta las 221.000 toneladas frente a 243.000, de cacereña 25.000 frente a 27.000, de carrasqueña 32.000 frente a 28.000 y permanece el mismo cálculo para otras variedades con una producción de 16.000 toneladas.

El tercer aforo deja claro que hay tres variedades principales (gordal, cacereña y carrasqueña) en las que la arboleda y los frutos soportan mejor el seco verano y sus producciones son altamente verdeables. Por el contrario, la manzanilla y la hojiblanca, con suficiente fruto en campo, junto con las principales variedades secundarias, continúan disminuyendo paulatinamente sus producciones verdeables a causa de la adversa meteorología que padece.