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URGENTE

Reciclar material tóxico puede crear mucha vida

Expertas
de la UJA patentan un compuesto a través de cenizas, papel y residuos
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07/12/2017

A partir de restos cerámicos, cenizas, residuos de la elaboración de papel reciclado y de harinas cárnicas, investigadoras de la Escuela Politécnica Superior de Linares consiguen crear un nuevo material con propiedades fertilizantes para cultivos. La patente consiste en un producto con una mayor capacidad aislante y de retención de agua a los utilizados actualmente, a lo que se suma que el procesado de los restos se realiza de una manera sostenible y con un coste menor.

Carmen Martínez García y Teresa Cotes Palomino, del grupo de Ingeniería de Materiales y Minería de la Universidad de Jaén, patentan un material creado a partir de residuos para su uso en floricultura y horticultura como soporte y abono. El producto final es una arcilla expandida con mejor capacidad aislante, más ligera y que aporta nutrientes y protección a los cultivos de manera natural. Además, su aplicación puede usarse en cultivos, tejados verdes y en la fabricación de áridos ligeros, compuestos que se utilizan en la fabricación de morteros y hormigón menos pesados. Presentan, así, una alternativa en el aprovechamiento de estos materiales considerados actualmente residuales y para la elaboración de un nuevo sustrato que mejora las características de los usados hasta el momento.

Las ventajas medioambientales son enormes, pues el compuesto está creado a través del reciclado de residuos que constituyen un problema ambiental por su toxicidad. “El material resultante es más ligero y ofrece un mejor aislamiento térmico, lo que permite su uso en edificios y jardines. También mejora el crecimiento de la vegetación, ya que cuenta con mayor capacidad para la retención de agua y aporta a la planta elementos fertilizantes cuando se somete a ciclos de riego”, indican a la Fundación Descubre las inventoras Teresa Cotes y Carmen Martínez de la Universidad de Jaén.

Actualmente, existen productos en el mercado elaborados a partir de este tipo de arcillas que protegen a las plantas frente a cambios bruscos de temperatura pero ninguno de ellos tienen una función fertilizante. “Con la llegada del invierno, se protege la parte aérea de las plantas, pero lo importante es proteger las raíces, que son más sensibles. Hemos confirmado que nuestro material las protege de una manera más efectiva, al mismo tiempo que aporta nutrientes, lo que permite una mayor subsistencia de la vegetación”, determinan las expertas.