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URGENTE

“Me gustaría ejercer mi profesión en beneficio de mi ciudad, Linares”

gloria maría gonzález- alumna del doble grado de ingeniería civil y de tecnologías mineras en la epsl
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06/12/2018
  • FORMACIÓN. Gloria María González cursa segundo curso del doble grado de Ingeniería Civil y de Tecnologías Mineras.
    FORMACIÓN. Gloria María González cursa segundo curso del doble grado de Ingeniería Civil y de Tecnologías Mineras.
Con una nota media de 8,42, la estudiante linarense se hizo con el premio, ya en su tercera edición, al mejor expediente de alumnos que han cursado el primer curso que otorga el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos y Grados en Minas y Energía de Linares, Granada, Jaén y Málaga (Coitgme)

¿Qué le supuso hacerse con el premio de mejor expediente de estudiantes de primer curso que otorga el colegio profesional?

—Principalmente destacaría para mí el reconocimiento a todo el tiempo y el trabajo invertidos, y lograr una satisfacción y meta personal. Obviamente, al tratarse de una beca, me premiaron con 650€euros, aunque en cuanto al orden de prioridades, me llena mucho más lo primero.

En concreto, ¿cuál es la calificación que obtuvo?

—Obtuve una nota media de 8,42 durante el primer curso en la doble titulación de Ingeniería Civil y Tecnologías Mineras.

Imagino que le animará a continuar con su carrera

—Claro que sí. Es una buena motivación y, además, una tranquilidad por el hecho de ver que en verdad lo estás haciendo bien y que es el camino correcto.

El cambio del instituto a la universidad es grande, ¿era como se lo esperaba?

—Sinceramente pensaba que el salto sería bastante abismal, pero en mi caso no ha sido así, puesto que en mi instituto, el Huarte de San Juan, me dieron muy buena base en Bachiller, y además en primero hemos tenido la suerte de tener muy buenos profesores, que en todo momento han estado dispuestos a ayudar en lo que fuera necesario. Todo esto ha hecho que mi paso por primero, aunque ha sido duro por el hecho de tener que trabajar y esforzarme mucho, haya sido muchísimo más llevadero.

¿Qué le llevó a cursar ese doble grado?

—Soy una persona de inquietudes, y me gusta ponerme a mí misma retos y metas. Cuando vine a la Escuela Politécnica Superior de Linares con el instituto y nos explicaron las posibilidades que teníamos y me llamó mucho la atención, ya que en ese momento yo ya tenía en mente que quería hacer Arquitectura o Ingeniería Civil. Estaba a la espera de algún detalle que me hiciera decantarme por una u otra. En ese momento, el director de la Escuela comentó que, además del doble grado que curso actualmente, existía la posibilidad de hacer una doble titulación de Civil en Leipzig, por lo que con eso saldría con el título de Ingeniería Civil tanto de España como de Alemania, y al ser compatible con el doble Grado, si todo iba bien, podría tener los tres títulos en cinco o seis años de carrera. Consciente de la situación actual, y de que cada vez se busca a gente más cualificada en el mundo laboral, eso me hizo decantarme por el grado y por la universidad.

¿Es esa su vocación?

—Siempre he sido muy polifacética y también algo indecisa. Me he planteado infinidad de carreras u opciones de futuro que se pudieran ajustar a mis gustos y a mi forma de ser, y fue gracias a mi profesor de Dibujo Técnico de Bachiller (Francisco Molina), como descubrí mi pasión por el Dibujo Técnico y esta rama de la Ingeniería. Hay veces que me planteo si de verdad estoy haciendo lo correcto o si me hubiera ido mejor en otra carrera, pero luego me observo, y me veo ilusionada y que me nacen millones de ideas y proyectos relacionados con mi campo. Eso es lo que me determina que es mi camino y que hice bien en elegirlo.

Las ingenierías se han visto históricamente como carreras de hombres, ¿cree que se invierte poco a poco esa tendencia?

—Considero que históricamente se ha pretendido encasillar y clasificar todo y a todos, y considero que cada persona es un mundo y que, independientemente del sexo, cada uno puede ser muy bueno en muchísimas cosas y verse totalmente identificado por cada una de ellas, por lo que no estoy de acuerdo con ese tipo de clasificaciones, ya que predeterminan a las personas y las coartan a ser solo una cosa. Creo que mi generación y las futuras se educan en la igualdad, y aprendemos a ver las cualidades como personas, no como individuos de distinta clase, por lo que el tema de que las ingenierías se clasifique en cosas de hombres o de mujeres ya es algo que se queda obsoleto. Por desgracia, esto es lo que pasa con las antiguas generaciones, y soy consciente de que en el mundo de la industria aún se conserva algo esa anticuada idea, pero espero que cambie con el tiempo.

¿Qué considera que debería cambiar para que cada vez más chicas se animen a cursar esos estudios?

—En cuanto a que las chicas se decidan o no por las ingenierías, no es cuestión de ponerle o no un atractivo, sino de cómo se nos eduque desde pequeñas, sin tener en cuenta que los gustos es algo propio de cada individuo y en eso no influye nadie más que uno mismo. A mí, desde que tengo uso de razón, me han educado en la igualdad, y también me han enseñado que si me lo propongo, puedo conseguir lo que quiera. Desde ese momento ya sabes que no va a haber ninguna barrera por el hecho de ser hombre o mujer. Las únicas limitaciones que existen son las que uno mismo se construye.

En cuento al mercado laboral, ¿tiene claro dónde le gustaría trabajar?

—Sí, me lo he planteado en diferentes ocasiones, y aunque no sepa con certeza dónde, cuándo o con quién, tengo claro que, sin contar con los demás estudios que pueda cursar tras la carrera (un máster, otras carreras o idiomas), en mis primeros años en el mundo laboral me gustaría ejercer mi profesión, y a ser posible, hacerlo en beneficio de mi ciudad, que es la de Linares. Tras estos años como ingeniera, una vez que quiera estabilizarme, quisiera poder dar clase en la Universidad, puesto que la docencia es algo que también me apasiona desde pequeña.