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Amo gordo, mascota gorda

Un estudio pone de manifiesto que más de la mitad de perros y gatos tienen sobrepeso, un problema que se ha disparado en los últimos ocho años a cuenta de las malas costumbres alimentarias de sus amos
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20/01/2019

Numerosos pueblos salieron a la calle para bendecir a sus “fieras” y, celebrar así, las Fiestas de San Antón, patrón de los animales. Una cita que el comparador de seguros de mascotas Acierto.com aprovechó para realizar un análisis que advierte del estado de salud de los peludos. El estudio pone de manifiesto un dato que llama poderosamente la atención: más de la mitad de perros y gatos tienen sobrepeso. Además se trata de un problema que se ha disparado durante los últimos ocho años. Pero, ¿por qué? ¿Cómo influyen los hábitos de sus dueños?

El informe evidencia que la obesidad de los peludos se encuentra directamente relacionada con los hábitos alimentarios de sus propietarios. Tal es así que los perros con dueños obesos tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer esta enfermedad. Y aquí entran en juego muchos factores. Para empezar, son muchas las personas afectadas que emplean la comida como sistema de recompensas, como método para calmar la ansiedad. Asimismo la asocian con cuestiones positivas, como el cuidado al otro y base del equilibrio emocional. Por supuesto, actúan del mismo modo con sus mascotas, y no solo eso, sino que incluso se llegan a proyectar determinadas emociones. Algo que no solo hacen los usuarios con sobrepeso, sino los propietarios de las mascotas en general. Sí, porque hasta el 77% de dueños aseguran que su pequeño se muestra agradecido cuando lo alimentan. Casi el 60% se siente bien cuando le da de comer. En definitiva, una actitud que va más allá del mero acto de dar de comer y se cuela en el ámbito de los sentimientos. Además, las pautas incorrectas que mantienen ellos mismos, se duplican en las mascotas: picar entre horas, por ejemplo, dejarles “catar” la propia comida —independientemente de qué se trate, solo porque el animal lo pide—.

Se trata de un comportamiento muy peligroso, pues existen determinados alimentos tóxicos para ellos. De hecho y a pesar de la creencia popular, la mayoría de gatos adultos son intolerantes a la lactosa. Por no hablar de las cuestiones estrechamente ligadas con la actividad diaria de esos dueños. Es decir, las personas con obesidad tienden a hacer menos ejercicio y, consecuentemente, sacan a pasear menos a su perro y mantienen menos activas a sus mascotas en general. Así, el creciente sedentarismo humano se plasma también en los animales domésticos.

Sí, porque hasta el 60% de la población no realiza la actividad física necesaria para que se vea beneficiada su salud. Asimismo, este es el cuarto factor de riesgo de muerte en todo el mundo. Volviendo a las mascotas, hasta el 40% de los casos de obesidad en animales domésticos se deben a la falta de ejercicio y a la sobrealimentación. Asimismo existe un gran desconocimiento acerca de la cantidad de comida que necesitan, y también sobre si cuentan con unos kilos de más. En concreto solo uno de cada cinco propietarios es consciente, y la mayoría ni siquiera le pesa. Si nos centramos en ellos, en los pequeños peludos, se considera que un animal sufre sobrepeso cuando su masa supera en un 20% o 30% su peso corporal “normal”.

La afección se encuentra relacionada —igual que en el caso de los humanos— con la reducción de su calidad y esperanza de vida y con el desarrollo de ciertas dolencias. Entre ellas la artritis, enfermedades urinarias, en el hígado y riñones, hipotiroidismo, diabetes, insuficiencia cardíaca, asma, presión arterial alta y similares. Por desgracia, afecta a casi seis de cada diez canes, y a cinco de cada diez mininos. Para detectarlo, lo primero será fijarse en determinados signos como, por ejemplo, si se notan o no las costillas, si se cansa o se muestra reacio a realizar actividad física, si ha perdido la cintura o si ha cambiado de actitud. La visita al veterinario también será clave. Un punto en el que un seguro para mascotas será de gran ayuda.

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Son cada vez más las compañías que ofrecen seguros de salud específicos para mascotas. Los seguros para mascotas protegen al animal y al dueño e incluyen coberturas como la responsabilidad civil y la atención veterinaria.

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El estudio deja claro que las personas con obesidad acostumbran a realizar menos práctica física que las que no sufren esta afección, y que sus mascotas —por efecto “contagio— se convierten, también, en víctimas al no hacer el ejercicio que debieran. De esta manera, se puede decir que si el propietario de una mascota padece obesidad, será más que probable que el animal en cuestión también termine por acumular más volumen corporal de la cuenta y, de paso, que su salud —como la de su amo— comience a resentirse a consecuencia de los kilos de más.