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viernes, 14 diciembre 2018
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URGENTE

Cástulo, el enlace con Roma

La ciudad íbero-romana es una de las más grandes que se conservan en la provincia jiennense, en la que la excavaciones aún continúan sacanso a la luz restos arqueológicos de gran valor
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La llegada del Imperio Romano a la península cambió la historia de muchas poblaciones íberas y, es en Cástulo (Linares) donde la cultura romana se da la mano con la íbera de una forma magistral en una extensa ciudad que siguió en pie hasta la baja Edad Media. Sin embargo, a pesar de contar con más de 4.000 años de historia, Cástulo no empezó a ser un foco de atención hasta 2011, año en el que se la declaró conjunto arqueológico.

El Conjunto Arqueológico de Cástulo se define como una institución que tiene una proyección dentro del turismo provincial y su director, Marcelo Castro, añade: “Hay que remarcar que somos una institución cultural y, por tanto, tenemos una función principal en el ámbito cultural y educativo, que es de donde partimos”. En Linares, antes de 2011, el Museo Arqueológico partía de una estrecha conexión con el público local y, en menor medida, con el público provincial. Estos fueron años en los que Cástulo no tenía “ninguna relevancia para el uso turístico, porque, sencillamente, no estaba a las expectativas que cualquiera se espera de un sitio arqueológico abierto al público”. De manera que, al cambio de estos años, desde la constitución del conjunto arqueológico, hasta hoy, Castro aseguran que trabajan para cambiar esas circunstancias. “A lo largo de este tiempo, las cifras más altas de visitantes que llegamos a obtener en el museo arqueológico de Linares eran los 18.000 visitantes anuales y, en 2014, que fue el año de descubrimiento de la Patena de Cristo en Majestad, alcanzamos los 60.000”, anuncia el director del conjunto. Por todo esto, Marcelo Castro declara que, para ellos, es muy importante estudiar a su público y, recalca que, desde la Universidad de Jaén y profesionales de la economía del patrimonio, hicieron distintos estudios muy reveladores. “Para nosotros lo más importante no es solo destacar el incremento cuantitativo, sino la expansión del área de captación de visitantes que tiene Cástulo”, resalta y, sobre esto, aclara: “Llevamos un control sobre la procedencia de los visitantes y no solamente hemos comprobado que son más, sino que también vienen desde más lejos. Por lo tanto, es un dato especialmente interesante. En este sentido, evidentemente, nos sentimos responsables de haber conseguido encontrar una zona territorial tan amplia para Cástulo”.

El aumento de visitantes no solo viene dado al gran patrimonio de Cástulo, sino también a que, cada año, se pueden apreciar cosas nuevas. Desde el año pasado, los arqueólogos trabajan en dos mosaicos que aparecieron antes que el Mosaico de los Amores, pero que solo se conocían muy parcialmente. El director del conjunto expone acerca de este asunto: “Volvimos a la sala donde ya sabíamos que existían para conocerla un poco mejor y poder proyectar una cubierta. El problema del mosaico es que no lo podemos dejar a la intemperie, ya que si se han conservado es porque, durante 2.000 años, ha estado en unas condiciones de humedad y temperatura prácticamente constantes bajo la tierra. Ahora, volveremos sobre la sala, otra vez, para completar excavación, porque ya están aseguradas las condiciones de conservación. Así que, entraremos a conservar, que es lo fundamental”.

En Linares, la pieza de Cástulo que suscita más visitas al conjunto arqueológico es, según Marcelo Castro, el Mosaico de los Amores. Mientras que, en el Museo de Linares, la más valiosa (que en estos días está de restauración) es la Patena de Cristo y Majestad. No obstante, Castro expone que su objetivo principal es que el público vuelva de nuevo a Cástulo. “Siempre que tenemos oportunidad de conducir a un grupo solemos darles otra invitación: Estas son las historias que les hemos contado hoy, pero que si vienen en otra ocasión les contaremos otras distintas”, dice. La ciudad íbero-romana es tan grande y tiene una influencia histórica tan rica —desde la Prehistoria hasta el siglo XV de esta era— que permite hacer muchos recorridos diferentes, ya que el público no puede verlo todo de una sola vez. “Esta es nuestra estrategia. Consolidar unos doce puntos de atención dentro de la zona que, en conjunto, nos devuelvan una visión de la importancia que tuvo esta ciudad tan singular y permitan construir distintos itinerarios. De modo que los visitantes tengan siempre la sensación de estar en sitios diferentes”, declara Castro.

“No solo comprobamos que vienen más, sino también
lo hacen desde más lejos”