Actualizado
jueves, 13 diciembre 2018
20:23
h
URGENTE

“La belleza ya estaba allí, nosotros solo lo limpiamos un poco”

Pedro Fernández
Ver comentarios
|
05/08/2018
El arquitecto ubetense lideró al equipo que trabajó en la rehabilitación y conservación de las Antiguas Carnicerías y Torre del Reloj de la plaza central de la ciudad, proyecto que le llevó a ganar un premio de arquitectura técnica

Frente a la plaza de central de Úbeda, las Antiguas Carnicerías y la Torre del Reloj se erigen ahora con un aspecto totalmente renovado. Pedro Javier Fernández Quesada, arquitecto de la Oficina Técnica del Ayuntamiento ubetense, al frente de un equipo de profesionales, fueron los principales responsables de este cambio. Restauración que le valió para ganar el premio de la primera edición de los Premios de la Arquitectura Técnica a Actuaciones en Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

—¿Cuál es el origen del proyecto de restauración y conservación que se hizo en las Antiguas Carnicerías y la Torre del Reloj de Úbeda?

—Desde el Ayuntamiento de Úbeda, donde yo trabajo en la Oficina Técnica, se decidió intervenir en este edificio. Ya se había hecho una intervención en la planta baja, pero aún quedaba la planta segunda y tercera. Se encargó el trabajo a la Oficina Técnica y el equipo para este proyecto lo fundamos tres arquitectos, un arqueólogo y yo como arquitecto técnico. A parte de este equipo, también contamos con la ayuda de mucha gente de manera desinteresada, como fueron restauradores, historiadores o gente que se interesan mucho por su ciudad. En este tipo de intervenciones, nosotros tratamos de aplicar un método de restauración que se llama Restauración Objetiva, donde se trata de ver el edificio desde tres puntos de vista: lo que es el monumento, como elemento arquitectónico y como elemento significativo.

—¿Cuáles fueron los principales factores que se tuvieron en cuenta durante la restauración?

—Es importante tener en cuenta todo lo que son todos los estudios de higiene y los estudios analíticos que se hacen del edificio. Nosotros tenemos estudios analíticos los materiales, porque se hicieron en otras intervenciones anteriores. Más o menos, en las rehabilitaciones se usa el mismo material en plan auxiliar. Así, que hicimos tanto estudios técnicos, mecánicos y físicos, de polosimetría, de envejecimiento, de diferentes tratamientos... Asimismo, también hicimos une análisis de las patologías del edificio, tanto de fuera como interiores. Hay que estudiar el edificio al completo. Hay que saber, como documento histórico, desde que se ejecutó, todas las etapas e intervenciones que han tenido anteriormente, porque al final es un documento vivo. Nosotros intentamos plantarla en un tiempo cuando se creó, pero es un documento vivo. A lo largo de la historia, tuvo un montón de intervenciones, dentro de las que hay incluso algunas de antes del siglo XX. Este edificio fue oficina de Turismo, sede de la Policía Local, la Policía Nacional, también estuvieron en algún momento los Bomberos...

—Es, entonces, un edificio muy emblemático en la ciudad, ¿no?

—Por supuesto. Sobre todo, la Torre. Antes hablaba de estudiar este edificio como elemento significativo. Estamos hablando de que esta construcción está en la plaza del pueblo y que marca la hora de todos los ciudadanos. Antonio Muñoz Molina planta ahí la comisaría de Policía de su universo Mágina como escritor. Estos elementos son muy significativos aquí en la ciudad. Son muy importantes todas las fases previas de conocimiento de lo que es el edificio. Nosotros, los que trabajamos en la oficina Técnica, quizás lo tenemos más fácil, sobre todo cuando tienes que hacer algún tipo de ensayo o estudio. Es más sencillo que se entienda eso. A compañeros que trabajan para sociedades privadas suele ser más complicados hacerles ver esto. Aquí es muy importante la Administración local, porque es muy consciente de todos los edificios que tiene y nos deja trabajar bastante bien. Es verdad que, muchas veces, en construcciones de este tipo, por intentar aprovechar la máxima superficie posible acaban muy destrozados.

—En el proceso de rehabilitación, ¿se produjo alguna sorpresa?

—Tuvimos que eliminar, al final, una planta de las Carnicerías. Esto se realizó porque queríamos ver la muralla en su plenitud. Esto fue una de las cosas que vimos como más complicadas. Las Antiguas Carnicerías están adosadas a la muralla y tenían planta baja, primera y una especia de ático en la tercera. La muralla, por su parte, estaba adosada con varias capas pintadas de ladrillo y de distintas tabiquerías. Entonces, la muralla no se podía ver en ningún momento. Estaba ahí, pero no se podía disfrutar a viva imagen. Entonces, dijimos de intervenir y los arquitectos determinaron que la muralla debía de estar completamente visible. Así que, para eso, tuvimos que eliminar una planta. Ahora, desde el interior, se ve la muralla completa y, además, se puede contemplar como continúa también hacia el exterior.

—Con esta actuación, se puso aun más en valor el patrimonio arquitectónico de Úbeda, ¿no es así?

—Por supuesto. Este edificio era un elemento que estaba olvidado ahí. Creo que la última intervención que se hizo en las Carnicerías, en la planta baja, pudo ser en los 70 u 80, y fue para adecuarlo a una comisaría de Policía. Aquello estaba lleno de antenas de telefonía y era un palomar. Hasta ahora, era invisitable. Con la actuación se ha recuperado como elemento visitable para los turistas, quienes pueden subir hasta arriba y se puede ver la sala con la antigua maquinaria, que se ha puesto en un solar. Ahora se ha recuperado y se ha puesto en valor mucho más lo que es el edificio.

—En ocasiones, se descubren nuevas cosas en los edificios antiguos durante una intervención, ¿fue este el caso en las Antiguas Carnicerías?

—No precisamente. Pero, personalmente, a mí me sorprendió mucho que la muralla que estaba adosada no sabíamos, en un primer momento, cómo nos la íbamos a encontrar. Por que muchas veces te las encuentras totalmente destrozadas. Pero esta, prácticamente, ni la tocamos. Es decir, no hicimos ninguna labor de restauración en lo que es la muralla, la dejamos tal y como la encontramos, ya que estaba en unas óptimas condiciones. En el resto de la zona si tuvimos que intervenir porque encontramos todo tipo de patologías como biocostras o fluorescencias. En el adarve de la muralla también intervenimos, porque había plantas que crecían por todos sitios. Pero, lo que era el paño de muralla que estaba por detrás de las Carnicerías estaba en perfecto estado. De hecho, se ha quedado totalmente integrada en el edificio.

—¿Qué fue para usted participar en un proyecto como este?

—Cada vez que te enfrentas a algo como esto, sientes un poco de temeridad, de miedo. Pero lo afronté con muchas ganas. Algo que no solo sentó yo, sino todo el equipo. Hay compañeros que las horas que le dedicamos no fueron solo las de por la mañana en el Ayuntamiento, sino que también trabajábamos por las tardes. Lo hicimos con toda la ilusión. Fue emocionante y gratificante, porque siempre descubres cosas nuevas. Aunque la belleza ya estaba allí, nosotros solo lo limpiamos un poco. Pero los resultados pueden ser impresionantes.

—A raíz de esto, fue reconocido en los Premios de la Arquitectura Técnica a Actuaciones en Ciudades Patrimonio de la Humanidad, ¿qué significó esto para usted?

—No me lo creía. No esperaba que llegasen al darme el premio por eso. Estoy muy contento y orgulloso, porque hablamos de que son catorce colegios profesionales los que reconocen este trabajo. Por eso, al principio, me quedé un poco bloqueado y pensé que se habían equivocado.

—Este premio, aunque lleve su nombre, ¿representa también a sus compañeros del proyecto?

—Sí. Esto lo formamos un equipo. En este tipo de intervenciones tienen que intervenir equipos multidisciplinares. Cuando alguien va a operarse no está solo allí el cirujano. De la colaboración de todos depende que salga bien la intervención. Con este premio no solo se me reconoce el trabajo a mí. Como logro personal me parece importante, claro. Pero, al final, que más importa es todo ese equipo que trabajó en la rehabilitación, el promotor, los constructores y todo el resto de personas que intervinieron en la obra. Puede haber obras increíbles, pero en las que si no acompañan el resto de agentes se quedan en nada. Pero estas que hemos hecho en Úbeda se han quedado perfectas gracias a ellos, por lo que estoy súper orgulloso. Personalmente, preferiría que, a la hora de dar premios así, no se personalizase en una persona, sino que fuera para todo el equipo.

Dificultad en conservar el patrimonio

Pedro Javier Fernández comenta que es difícil mantener un buen estado general de los edificios del patrimonio ubetense. Entre las causas, destaca la crisis vivida en España. Una situación que no solo afecta a edificios importantes, sino también al casco histórico de la ciudad. “Es una gestión bastante complicada”, afirma, aunque espera que esto cambie. Entre los edificios locales, Fernández confiesa que le gustaría trabajar en el Hospital de Santiago y el Palacio Vázquez de Molina.