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URGENTE

“Nuestra empresa triunfa con personal de la UJA”

Valentín Bedmar
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26/11/2017
Desde que se hizo con el cien por cien del capital de la empresa Quantion el objetivo de Valentín Bedmar, natural de Torrequebradilla, era, no solo trasladar su sede en Jaén, sino que los trabajadores procediesen de la Universidad de Jaén

Es ingeniero en Telecomunicaciones por la Universidad de Jaén. Su incorporación al mun- do laboral se produjo en 1987, en una empresa de seguridad bancaria y transportes de fondos que trabajaba con los bancos y cajas más importantes que operan en la provincia de Jaén. Valentín Bedmar llevaba el aspecto de la seguridad electrónica, de las cajas fuertes. Junto con uno de sus compañeros montó una empresa de seguridad, pero la experiencia resultó efímera. Fue monitor de microcomputadores de la academia Sobresaliente, donde dio clases a alumnos de los últimos años de Peritos y de Formación Profesional, hasta que decidió establecerse por su cuenta. Trabajó cinco años en Siemens, en nuevos sistemas de control de calidad y pasó largos periodos de tiempo en Alemania. En 1989, cuando Siemens cerró su fábrica de La Carolina, Valentín Bedmar, se estableció por su cuenta y creó la empresa Sitelxa de telecomunicaciones, que más tarde amplió a sistemas de seguridad, que trabaja principalmente en colegios de la Junta de Andalucía. En 2006 abrió con un socio en Sevilla, al 50%, la sociedad Easy 2000, de infraestructuras e instalaciones. También abrió en Madrid la empresa Quantion, de aplicaciones telemáticas para hospitales, primero con un socio y desde 2010 Valentín Bedmar es su único propietario.

—¿En qué consisten las aplicaciones telemáticas dirigidas especialmente a los hospitales?

—Es un sistema multimedia con un software propio que permite el ocio y el entretenimiento para los pacientes, que pueden ver televisión y las plataformas de pago que tengan y conectarse a internet, a las redes sociales en su propio terminal. Se está pagando una cuota de 7 o 10 euros. Por otro lado, ese mismo terminal sirve para cuando el médico visita al paciente pueda ir sin papeles y acceder a la historia clínica del paciente, conocer todas incompatibilidades, su historial clínico, la medicación que tenía y la nueva que le prescriba. Y los enfermeros, cuando llegan pueden ver los cuidados de enfermería que le tienen que aplicar y administrar al paciente. Incluso tenemos un teléfono con un lector de barras incorporado que permite leer el código de barras del medicamento para no incurrir en errores, ya que salta una alarma cuando hay medicamentos incompatibles. Este tipo de errores, de administrar medicamentos que no eran tolerables en un paciente, se daban con cierta frecuencia.

—¿Algunas otras funciones?

—Sí. Hay un sistema de alerta respiratoria. Si un paciente es propenso a tener una parada cardiaca se le activa un botón en el terminal y se le da una educación previa. A partir de los síntomas se activan todos los protocolos de parada cardiorespiratoria que está estandarizado en el ámbito europeo y se moviliza el hospital.

—¿Es eficaz?

—Desde luego, porque se acortan los tiempos. Eso antes se hacía con un sistema en el que debía que estar la enfermera en su sitio, tenía que encenderse la lucecita y ver que en un habitación había un problema. Antes los tiempos de intervención y reanimación estaban en 14 minutos y ahora, con nuestra aplicación, está por debajo de los 4 minutos. Eso es vital, porque permite salvar vidas. En 4 minutos se puede reanimar y recuperar de una parada cardiorespiratoria. A los 14 puede ser demasiado tarde. En esa línea de negocio estamos apostando en Quantion.

—¿En cuántos hospitales tiene presencia su sistema?

—Lo tenemos instalado en 23 hospitales de toda España. Tenemos en Galicia, Castilla y León, Andalucía...

—¿Cómo ha sido la evolución de la empresa Quantion?

—En 2006 empezamos dos trabajadores. Realmente solo había un trabajador porque yo era socio inversor y demás. Hemos pasado a los 54 que somos en la actualidad. También en la empresa de Sevilla, Easy 2000, que se dedica a infraestructuras e instalaciones, hemos crecido mucho. En 2012 desembarcamos en Perú.

—Comente cómo resulta esa experiencia en Sudamérica.

—Siempre cuesta mucho implantarse en un país. Los dos primeros años no conseguimos mucho volumen, pero ahora facturamos en torno a 5 millones de euros en la sucursal de Perú. Va funcionando y tenemos buenas expectativas de negocio.

—¿Toda la aplicación para hospitales es vuestra?

—Sí, el 100%, tanto el hardware como el software. Lo desarrollamos todo nosotros. El hardware nos lo hacen a medida en China, según nuestras especificaciones. En este tipo de solución la nuestra es la empresa número 1 a nivel nacional. Hay otras dos empresas que nos siguen, pero a bastante distancia. Nosotros somos el referente en el ámbito nacional.

—¿El sistema de la competencia es similar al vuestro?

—Es parecido, pero no convence como nuestra solución. Al tener muchos hospitales tenemos mucha más experiencia. Recibimos sugerencias de los hospitales y nuestro crecimiento es mucho más rápido.

—¿Hacen investigación I+D+i?

—Tenemos un equipo cien por cien nuestro y está hecho con personal de la Universidad de Jaén. Empezamos con personal de Madrid, de la Universidad Carlos III. A principios de 2016 nos trasladamos a Jaén, contratamos a gente de la Universidad de Jaén. Hoy, todo nuestro personal procede de la Universidad de Jaén y tenemos una solución mucho más potente que la que teníamos con el I+D+i de Madrid. Esto dice mucho de la provincia que tenemos y de la Universidad que tenemos en Jaén. No se le suele prestar mucha atención, pero la verdad es que salen unos ingenieros en Informática, Electrónica e Industriales, con un nivel de formación que es impresionante. Son muy buenos profesionales.

—¿Cuál es el perfil de los trabajadores de Quantion?

—Se han formado en los campus de Jaén y Linares. Siete de ellos están especializados en el desarrollo informático, aplicaciones, programación... Hay otros dos dedicados a aspectos de sonido, configuración de redes, electrónica de red...

—¿Barajan dar el salto al extranjero, aparte de la experiencia con la sucursal de Perú?

—Tenemos algunos prototipos montados fuera de España. A lo largo de 2018 queremos desembarcar en Colombia. Ese es uno de los proyectos para el próximo año. En principio, nos interesa Sudamérica por el idioma, pero el personal que tenemos en I+D, y yo mismo, nos defendemos bien con el inglés. Cuando vamos a China hablamos en inglés, y también en las ferias internacionales a las que acudimos. Como estuve cinco años trabajando con alemanes, también me defiendo con el alemán.

—¿Su sistema es exportable?

—Eso queremos. Lo que ocurre es que el sistema de negocio que tenemos en España, que es de coste cero para la Administración pública, nosotros hacemos la inversión a cambio de lo que se recauda con los pacientes, es decir, de lo que pagan los pacientes por utilizar el sistema. Todo esto es muy difícil de promover en el extranjero desde España. Allí sería venta directa a los hospitales. Pero en los próximos años nuestro objetivo será también internacional.

—¿Investigan en alguna otra línea?

—Tenemos una solución con la que empezamos el año pasado, de ocio y entretenimiento para hoteles. Uno de ellos es el Condestable Iranzo de Jaén, que lo acabamos de instalar, y el Hotel Meliá Sierra Nevada, que es de cinco estrellas, el más alto de la cadena Meliá. Han querido apostar por la solución nuestra y lo han hecho con el hotel más emblemático que tienen en España. La idea es que si funciona, y ya le hemos hecho las primeras pruebas y les ha encantado el sistema, la idea es implantar esta solución en toda la cadena Meliá. Se llama Joytel y en los hospitales la solución se llama Joyclinic.

—¿Por qué apostaron por el campo de los hospitales?

—Mi especialidad es ingeniero de Telecomunicaciones. Todas las empresas, desde 2004, han llevado a la siguiente, por las necesidades que iban surgiendo sobre la marcha.

Nuevo concepto de atención

Para acceder al sistema de Quantion en los hospitales en los que está instalado el enfermo, o sus familiares, paga una cuota. Eso le permite tener un pntalla individualizada, a la distancia que deseen, porque va con un brazo articulado. Lleva salidas de auriculares, por lo que no molestan a nadie. Los pacientes pagan un precio parecido al que se pagaba por ver la televisión. Pero los adelantos son sustanciales. El paciente puede ver sus ecografías, radiografías y todo lo que vayan a hacerle si ha de pasar por quirófano.