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sábado, 16 diciembre 2017
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URGENTE

“La sociedad nos ve a los culturistas con rechazo”

Francisco Javier Osés Pastor
En su adolescencia creyó que su cuerpo era enquencle y él, inseguro. A los 17 años descubrió el culturismo y se tomó el culto al físico como una filosofía de vida. Eso lo llevó a superarse.

Tiene 25 años y es el flamante campeón de Andalucía de culturismo y subcampeón de España. Francisco Javier Osés Pastor. Estudió Educación Primaria en la especialidad de Inglés, pero una vez obtuvo el grado se dedicó a lo que verdaderamente le gusta: el culturismo. Regenta una tienda de nutrición deportiva en Jaén y posee la titulación necesaria y es monitor de sala, de fitness y de culturismo, e imparte cursos de dietética y nutrición deportiva. Su profesión es entrenador personal para asesoramiento físico y nutricional.

—¿Hay suficiente afición por el culturismo en Jaén?

—Se practica muy poco el culturismo. Se hacen otras cosas. El culturismo es una disciplina que requiere mucha constancia diaria. Hay un desconocimiento y, por eso, muchas veces se critica. En Linares está Rafael Barrios que en su día fue mi preparador y tiene grandes conocimientos de culturismo. Tenemos otro competidor excelente, como es José Luis Martínez, del gimnasio Radical de Jaén, que lleva varios años sin competir, pero ha conseguido grandes plazas. Yo competí con él. Pero poco más. Lo que es culturismo en sí, poquito más. Lo demás son aficionados, pero no lo llamaría culturismo en sí.

—¿Cómo ve la sociedad, en general, a los culturistas?

—Con rechazo. Al ver ese tamaño y esas formas de los músculos se nos asocia con una persona agresiva, que quizá trabaja en el mundo de la noche, portero de discoteca, un matón. Se te cataloga de antemano.

—¿Cree que esa visión se ajusta a la realidad?

—Yo como culturista valoro los dos puntos de vista. Hoy día, los medios de comunicación, por desgracia, cuando ponemos la tele y sale un reportaje acerca del culturismo o alguien rebotado de este deporte que se pone a despotricar. Entiendo que la gente ignorante, cuando ve un programa así, catalogue a los culturistas como gente agresiva, que recurre a fármacos, etcétera. Esa es la imagen que se quiere dar desde los medios. La realidad es que un culturista es un atleta que se dedica en cuerpo y alma a mejorar día a día y, al final, es una superación personal.

—¿Por qué decidió dedicarse al culturismo?

—Empecé a entrenar con 17 años y lo hice para sentirme más seguro conmigo mismo, verme mejor. Yo pesaba muy poco, 57 kilos para 1,67 metros de altura. Actualmente peso 90 kilos. En cuestión de 8 años he ganado un gran margen de kilos.

—¿Y qué le aporta eso?

—Me ha dado seguridad física. Poco a poco me fui metiendo cada vez más. Empecé con las dietas y vi que comiendo mejor me encontraba mejor, con más energía. Ganaba salud. Todo esto se reflejaba en mi físico. Al final todo esto te va enganchando. Y me siento muy bien, feliz.

—Por lo que comenta se desprende que el culturismo fue para usted un refugio que le ayudó a disipar complejos de adolescente.

—En el colegio, en el ámbito deportivo nunca fui el mejor de la clase. Me veía bastante inferior frente a mis compañeros. Este, al ser un deporte tan individual, pues no es de equipo como el fútbol, depende todo de ti mismo y poquito a poco fue una superación personal. Vas viendo que solo tu vas logrando todo eso, vas avanzando y te vas viendo mejor respecto a otra gente que veías superior. Realmente eso es lo que te ayuda, te incentiva y te motiva a seguir.

—¿Esas motivaciones iniciales se dan también en otros deportistas que se dedican al culturismo?

—Hay gente que sí y otros que empiezan porque se dedicaban a otros deportes que requieren una base de fuerza. El gimnasio en sí no es solo culturismo. Muchos deportes como fútbol americano, baloncesto... que requieren una base de fuerza, todos empiezan con la base en el gimnasio. Necesitan fuerza y empiezan con ejercicios con peso libre que ayuda a ganar fuerza. Todo esto desemboca en mejoras en tu un deporte principal. En mi caso no fue así porque yo no me dedicaba ni al fútbol, ni al baloncesto, ni al atletismo, ni a nada. Fue una superación personal, mejora física y que me gustaba el físico que estaba logrando.

—¿La práctica del culturismo tiene algún tope?

—Realmente tiene el tope que tú le quieras dar. La mejora no es solo por peso. Puede que siempre te veas pequeño cuando realmente no lo estás. Por eso es fundamental tener mucha cabeza y saber cuando está uno en su límite físico. A partir de ahí no es cuestión de ir a más en peso, sino en calidad. El mismo físico con el mismo peso puede tener mucha más calidad. Más peso repercute en la salud y en tu vida laboral, porque pasa como con la obesidad. El objetivo es sentirse cómodo y a gusto contigo mismo.

—¿Quien determina los estándares de belleza, en este culto al cuerpo?

—Hay unas normas para competir. Existen diferentes categorías que van por peso. La más ligera es de 75 kilos, independientemente de la altura del atleta. Hasta más de 100 kilos que serían pesos súper pesados.

—¿En cuántas competiciones ha participado?

—En mi vida como atleta llevo 14 competiciones. Empecé en 2013, con 20 años, como junior. El primer año hice cinco campeonatos, conseguí un tercer puesto en la copa nacional; un segundo puesto en el campeonato de Andalucía; algún podio en campeonatos abiertos, con gente que me llevaba bastante más peso. En 2014 conseguí la segunda posición en el Campeonato Provincial de Málaga y gané el trofeo Andalucía en categoría junior. Finalmente, en 2015, que fue mi penúltimo año hasta el día de hoy, conseguí una tercera posición en el Campeonato de Europa de Culturismo Junior. Luego estuve dos años parado por motivos personales y, este año, decidí competir y este año me he proclamado campeón de Andalucía en la categoría de culturismo hasta 80 kilos y también soy subcampeón de España en ese peso.

—¿El culturismo dónde tiene su tope de edad?

—Según la edad te adjudican unas categorías. Desde 2013 hasta 2015 por mi edad competía en junior, que es hasta los 23 años. Este año ya he competido en la categoría senior, donde hay gente hasta de 40 años. A partir de esa edad y hasta los 49 se puede competir en la categoría máster. Se puede seguir compitiendo con más edad, pero no es lo habitual.

—¿Cómo es su entrenamiento?

—Mucha gente se cree que esto es cuestión de machacarte en el gimnasio y estar todo el día entrenando. No es así. Yo, cuando me preparo, lo que busco es el equilibrio. Entreno una hora todos los días. Lo más importante es el resto del día, las 23 horas que siguen, porque ahí es dónde se cambia el físico. Es de suma importancia el descanso y la nutrición. Dormir las 8 horas diarias y realizar las comidas que necesites para lograr ese físico. Hay que ser muy disciplinado con la alimentación.

—¿En qué consiste su dieta?

—Yo hago alrededor de cinco o seis comidas diarias y en época de precompetición soy muy disciplinado, no me salto la dieta. Como cada dos o tres horas y todos los alimentos los peso, porque llevo un control de calorías y de nutrientes. Respecto a la dieta, siempre se dice que para el culturista es pollo y arroz. Antiguamente había menos medios y se conocía menos el mundo de la nutrición y quizá lo más básico era tomar pollo y arroz, porque se tomaban proteínas e hidratos de carbono. Eso hoy ha cambiado. Hay muchos más avances en la nutrición.

—¿Cuáles son sus cinco comidas?

—Yo puedo desayunar huevos completos, copos de avena o cereales sin azúcar, algún lácteo o yogurt, alguna pieza de fruta. A media mañana un bocadillo de pan de centeno con jamón serrano o con fiambre de pavo desgrasado. En la comida un poco de verdura con pasta o arroz, carne roja o pescado azul. En la merienda otra toma de pasta o arroz con algo de pollo, algún ácido graso como nueces, almendras, aguacate. En la cena se puede tomar pescado o pollo, una fuente de proteína limpia con patatas y un poquito de verdura. Este es un ejemplo de la dieta que hago.

Un deporte con mucha antigüedad

El fisicoculturismo es la actividad física que busca el máximo desarrollo muscular. Comparte con otros deportes ciertos métodos y destrezas, aunque no su finalidad. Esta actividad registra sus primeras manifestaciones en figuras de vasos de la Grecia clásica. Ya se usaban pesos de manos para realizar saltos o ejercicios con el fin de aumentar la fuerza y longitud del salto.

En la Grecia clásica el cuerpo humano tuvo una relevancia cultural, como reflejan las estatuas, que se ha resucitado en nuestros días.