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URGENTE

“El gran reto de las aseguradoras es la dependencia”

Fernando Mora
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23/12/2018
Actualmente es subdirector general de una multinacional aseguradora, el sector en el que se inició hace más de un cuarto de siglo y con el que ha recorrido el mundo. Iliturgitano de nacimiento, viene a Jaén cada vez que puede

Iliturgitano de 1963, Fernando Mora Gutiérrez es, a día de hoy, un ejecutivo de seguros con más de un cuarto de siglo de experiencia a sus espaldas. Casado y padre de un hijo, ha recorrido el mundo, vive a caballo entre Madrid y Barcelona pero se confiesa “jaenero ejerciente” allá por donde va.

—¿Cómo llegó al mundo de los seguros? ¿Era la actividad profesional de su familia?

—No, no. Yo estudié Derecho en Granada, mi padre falleció muy joven, soy el mayor de cinco hermanos y tuve que compaginar los estudios y el trabajo. Me salió una oportunidad y me fui a Jaén. Empecé en el tema de los accidentes de trabajo y a los pocos meses me mandaron directamente a una sucursal de seguros de Ocaso, ahí estuve cuatro años.

—¿Cuándo se inició en el sector?

—Empecé muy joven, con veintitantos años, y hasta ahora. Parece que fue anteayer, pero ya son más de veinticinco años trabajando en el sector. Empecé en Ocaso en 1989 y allí estuve hasta 1994. Entonces me destinaron a Jerez (Cádiz) como director de zona. Allí estuve un año y medio, y a finales de 1995 me fui a Aragón, Navarra y La Rioja, donde estuve de director cuatro años; de ahí volví otra vez a Andalucía como director regional de Ocaso en Málaga. En 2001 me fichó una empresa internacional —Aegón, del Banco Santander— y me nombraron subdirector comercial de la compañía; en ese puesto, desde Málaga, llevaba Cataluña, Baleares, Canarias..., todo lo que es el arco mediterráneo; ahí estuve nueve años. Entonces, la multinacional británica Aviva me fichó y me ofreció irme a Madrid como subdirector general. Esa ha sido mi función hasta hace un año, cuando Aviva se marchó de España y nos compró Santa Lucía Seguros, que me ratificó en el cargo.

—¿Qué queda en usted de aquel joven agente de seguros?

—La verdad es que nunca he vendido seguros. Siempre he dirigido equipos de ventas, administrativos, departamentos de siniestros... Nunca he vendido puerta a puerta, aunque los he acompañado alguna vez para ver cómo funciona. Realmente, esto cada día se hace menos, cuando yo vivía en Jaén sí había cobradores, agentes, pero hoy está muy profesionalizado, con agentes de seguros con oficinas propias vinculados a las compañías, por ejemplo.

—¿Ha cambiado mucho su sector desde aquellos años 80 hasta hoy?

—Muchísimo. La gente está mucho más concienciada con los seguros. El nivel económico de España ha avanzado mucho y, como consecuencia de eso, la gente tiene una conciencia más aseguradora, y tanto en bienes como en personas busca una salvaguarda a su patrimonio o a su vida ante cualquier tipo de hecho que le acontezca, para que pueda estar cubierto. En los años 90, en Jaén, muy poca gente se hacía seguros privados de salud, y ahora están por todos lados, igual que los planes de pensiones y los seguros de accidentes. Eso ha evolucionado muchísimo.

—Las nuevas tecnologías, ¿han revolucionado también la forma de trabajar de las aseguradoras?

—Ahora hay lo que se llama omnicanalidad: las compañías, los distribuidores venden por internet, en hipermercados, con “brockers”... Los nuevos canales de distribución son intrínsecos, hoy, en el desarrollo de las compañías.

—¿Cómo ha afectado la crisis económica a su sector?

—La crisis nos afectó a todos, pero si a alguien le afectó muy poco es a las compañías de seguros, que por su propia naturaleza previenen los riesgos. Cuando en España, en el año 2008y 2009, empieza la crisis a sentirse y hasta 2015, me parece que han cerrado entre catorce mil y quince mil sucursales bancarias; no se ha cerrado ninguna sucursal ni oficina de seguros. Este sector es muy conservador, no especula, el dinero de los asegurados lo invierten las compañías en bonos del Estado, en renta fija, con lo cual, cuando hay oscilaciones o movidas financieras, el seguro es un método de refugios. Las compañías de seguros han salido reforzadas de la crisis.

—¿Qué papel pueden jugar las compañías aseguradoras ante el reto de mantener un sistema de pensiones viable en el futuro?

—Las pensiones públicas no van a ser suficientes, el pensionista de ahora, dentro de treinta años, percibirá mucho menos dinero, ahí entra la complementación de las pensiones públicas. En segundo lugar está el tema de la salud: una persona muy mayor, con necesidad de atención sanitaria, necesitará los seguros de salud privados para cubrir parte de los recortes sanitarios que estamos viendo; lo tercero, que es muy difícil, el gran reto que le queda al asegurador: la dependencia, es decir, de qué manera las personas dependientes pueden estar reguladas a través de alguna póliza o algún sistema de prevención, que ya se dan en países muy avanzados como Suecia, Estados Unidos, Noruega... Aquí no ha llegado todavía, porque es un tema muy complicado y muy caro. ¿De qué manera puedes calcular una cantidad económica para una persona que se quede dependiente, los años que va a vivir..?, es un tema complejo. Pero será una realidad dentro de veinte o treinta años. Todo lo que es jubilación y personas mayores será el gran reto de las compañías de seguros en cinco o diez años.

—No todas las opiniones suscriben la contratación de seguros privados para poder cobrar una pensión o disfrutar del sistema de salud...

—En Alemania, que es un país socialmente muy avanzado y ejemplo de cómo los avances sociales, en cuanto a la gente obrera, a la gente que ha cotizado, el sistema que impera es mixto. Hoy día, España no puede sostener una Seguridad Social ni un sistema público de pensiones con el modelo actual; lo que tiene que hacer el Estado es favorecer que la gente ayude, que de alguna manera aporte dinero a su planes de pensiones privados, y favorecer también con temas fiscales, desgravaciones o ayudas para tener un sistema mixto, o sea, que te jubiles y tengas tu pequeña pensión del Estado y, por otro lado, una pensión compensatoria que sea de una entidad privada, y además que sean entidades privadas que ofrezcan pensiones con rentabilidad.

—El Gobierno anunció que, en 2040, los coches impulsados por motores de gasolina o diésel desaparecerán. ¿Cómo afecta esa “revolución” a las aseguradoras?

—A final los seguros también se adaptan, hay seguros “low cost”; por ejemplo, hay seguros hoy día — hace cinco años parecía imposible— que te aseguran el coche por los días o las horas que lo utilices. En Madrid, por ejemplo, yo he utilizado alguna vez los coches eléctricos que alquila el Ayuntamiento; tú te montas y te sale una aplicación que te dice: “¿Quieres a todo riesgo por un euro durante el tiempo que lo uses?”. El mundo del seguro se adapta a los tiempos; luego hay que entender que hay personas que, por necesidad o porque están en el umbral de la pobreza, tienen otras prioridades, y antes está la educación, vestir o la sanidad que lo otro. Pero para todo esto, el Estado y entidades públicas como ayuntamientos y diputaciones también tienen sus modalidades aseguradoras a la hora de cubrir algunos temas de este tipo. De todas formas, ¡he visto tantas noticias en cincuenta y cinco años que tengo! Los agoreros y los que muchas veces proclaman cosas que van a ocurrir dentro de treinta años... Yo no creo que el diésel o la gasolina desaparezcan tan fácilmente. Pero claro que afecta a las compañías de seguros. El seguro de coche en España es obligatorio, mientras que el de vida, por ejemplo, no. Pero qué ocurre, que si no hay coches de gasolina o diésel habrá coches eléctricos y habrá que asegurarlos. Sí es cierto que, a lo mejor, lo que sí vamos a encontrar dentro de veinte o treinta años es que el concepto de utilización del coche —y eso ya lo hemos estudiado las aseguradoras— sea diferente. Habrá coches compartidos y, por otra parte está la seguridad de los coches eléctricos, por ejemplo, que algunos de ellos conducen solos y tienen una seguridad que no tiene siniestralidad, todo eso influirá. El sector lo ve y lo analiza, y ya hace sus números y sus cábalas sobre el futuro.

“Jaenero” por todo el mundo

Estos días, Fernando Mora está ya en la provincia jiennense. Aquí tiene a su madre y a dos hermanas allí, mientras que los otros dos varones de la familia están fuera, uno en México y otro en Sevilla. Le gusta volver a la capital, pasear por Los Jardinillos, la zona donde nació su madre, comer en el Parador y pasar por Gorrión. Tiene muchos amigos aquí y mantiene una relación vivísima con Jaén. Tanto es así que asegura: “Me fui “con dieciocho años y no he perdido el acento, ejerzo de jaenero por el mundo”.