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lunes, 26 junio 2017
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URGENTE

Un treintañero con ideas

El barco solar de El Tranco es una de los atractivos que buscan aliviar la “presión” de visitantes sobre el Valle del Guadalquivir y aumentar el interés por las comarcas de Las Villas y Segura. La internacionalización, otro de los retos para el sector turístico

Un dato elocuente sobre los turistas que recibe el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas es el de las personas que pasan por el Centro de Visitantes de la Torre del Vinagre, unas 110.000 al año, según informa la directora-conservadora de este espacio, Teresa Moro. Después de treinta años de trabajo, de una labor en paralelo que consiste en reforzar la posición de este recurso turístico y el respeto a su entorno, las zonas que más “presión” soportan son las del Valle del Guadalquivir. “El modelo que pretendemos en el futuro se basa en la dispersión de los visitantes, para que conozcan otros lugares dentro del Parque Natural”, adelanta la gestora. Para alcanzar este logro, la apertura del embarcadero en el Pantano de El Tranco, posible gracias a la colaboración de la Administración andaluza y la Diputación Provincial, es crucial. El embalse contará con un nuevo punto de interés, ya que se ofrecerá la posibilidad de navegar en barco solar por sus aguas. “Tanto Las Villas como la Sierra de Segura serán las grandes beneficiadas”, reflexiona.

Y es que el turismo en este espacio natural protegido no es el mismo ahora que cuando las instituciones decidieron que debía preservarse. Los primeros que conocieron los encantos de este recurso fueron los propios jiennenses de comarcas alejadas, que no habían tenido la oportunidad. Después, se abrió el abanico a otras provincias españolas, como recuerda la directora del Parque Natural, los levantinos son habituales en los municipios segureños desde hace años; como ejemplo de esta tradición está el hecho de las empresas de Murcia y el entorno de esta región que operan en este parte de la provincia jiennense, al igual que otras de Castilla La Mancha. El salto que se quiere dar es la internacionalización del producto. Otra de las líneas de trabajo pasa por un mayor aprovechamiento del riquísimo patrimonio arquitectónico, como las fortalezas de Hornos y Segura de la Sierra. Las actividades culturales, como los festivales de música y las competiciones deportivas, también cobran fuerza en este cambio de modelo en el que está inmersas Cazorla, Segura y Las Villas; lo mismo ocurre con la apertura de nuevos centros, como observatorios astronómicos y la apuesta de Quesada por recuperar el Legado de Miguel Hernández y su esposa, la quesadeña Josefina Manresa, además de la apertura del museo dedicado a su pintor más universal, Rafael Zabaleta, un espacio a la altura de una capital.

José Ayala es un curtido empresario hotelero de Arroyo Frío, presidente de la Asociación de Empresas del Sector de Alojamientos de la Provincia de Jaén y en la directiva de la patronal andaluza, un testigo de excepción de la evolución de este negocio. “Nos hemos adaptado a las necesidades del cliente en este tiempo”, deja claro. No obstante, este habitante del Parque Natural apuesta por una menor regulación para hacer posible actividades como el “mototurismo”, la navegación a motor en el pantano y para recuperar la presencia de los cazadores y pescadores. “Podemos regalar turistas a otras comunidades, si hay excesiva rigidez”, reflexiona el empresario turístico.

De una forma u otra, lo cierto es que el “producto turístico” que es el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas no pierde interés, aunque tampoco se libró de la caída generalizada de las visitas que sufrió la provincia jiennense durante la crisis. La remontada comenzó hace dos años y, por ejemplo, en la pasada Semana Santa, la ocupación llegó a cotas difícilmente superables. La renovación del negocio, además, tiene que ir pareja a la calidad de lo que se oferta, ante una competencia que no deja de crecer. La adhesión a la Carta Europea de Turismo Sostenible implica un análisis constante de esta actividad. Es una de las “medallas” de este territorio, al que no le faltan galones que se quieren mantener a toda costa, como el de Coto Nacional de Caza, el de Reserva de la Biosfera, que concedió la Unesco en 1983, antes incluso que la declaración de Parque Natural. Esto significa que está incluida en la lista de medio millar de lugares de todo el mundo que las Naciones Unidas ponen como ejemplo de áreas en las que se innova y se demuestra que la conservación de la naturaleza es un motor de desarrollo sostenible.

“En el parque tiene que encajar todo, esa es nuestra tarea administrativa más importante”, aclara la directora-conservadora. Ello implica desde autorizar las excursiones de “boy-scouts” a controlar que no se degrade el sendero del río Borosa, como afirma, donde no paran de llegar visitantes. “El Parque Natural es uno de los más visitados de España, sin duda”, asegura Teresa Moro.

apuestas como la de quesada por los museos contribuyen a garantizar la continuidad de un sector clave en el parque

“tierra de posibilidades”