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jueves, 13 diciembre 2018
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URGENTE
Imagen MIGUEL LECHUGA
Miguel Lechuga

Educar para la felicidad

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El pasado sábado, en el Seminario Diocesano de Jaén, tuve la oportunidad de disfrutar de una charla que, con el título “Educar para la felicidad”, impartió Francisco Javier Velasco Fano, ilustrador muy reconocido en el panorama religioso actual. La Delegación Episcopal de Enseñanza tuvo el gran acierto de invitar a Fano, así es como firma sus dibujos, para clausurar este curso, acto que contó con la presencia de numerosos profesores de religión y otras personas que, como yo, sin ser profesores de religión, estábamos interesados en dejarnos sorprender por la forma de evangelizar que tiene este profesor y dibujante. Efectivamente, Fano no solo me sorprendió sino que me “tocó” el corazón. Los que somos creyentes, bien en las celebraciones de la parroquia, bien a través de las redes sociales o de cualquier otro medio de difusión, disfrutamos de los mensajes que nos transmite con sus dibujos. Lo que jamás podría imaginar era que pudiera disfrutar tanto con sus palabras, con sus gestos, con su forma de transmitir, con su testimonio de vida sencillo, directo, ágil, profundo, cargado de esperanza y lleno de razones para vivir los valores del evangelio que Jesús nos enseñó hace dos mil años, que nos conducen a la felicidad y que Fano bien claro nos lo recordó. Lo hizo como mejor se transmiten los mensajes, utilizando las palabras y sus dibujos, pero con la fuerza arrasadora del ejemplo, del entusiasmo y del corazón. Los allí presentes aplaudimos en numerosas ocasiones para reconocerle y agradecerle lo mucho que nos estaba aportando. En el reino de Dios no se puede caminar solo, nos necesitamos unos a otros, y cuando te ves fortalecido y reforzado por personas que tienen el don especial de saber evangelizar con gracia, con ilusión, con convencimiento, con garra y con tesón, se agradece muchísimo; esto es lo que recibí de Fano. Un millón de gracias porque hoy tengo más herramientas en mi empeño de educar para la felicidad, y que el Señor te bendiga para seguir dibujando, hablando, pero, sobre todo, ayudando a quienes tanto necesitan tener a su lado a alguien tan especial como tú.