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miércoles, 15 agosto 2018
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URGENTE
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Manuel Miguel Caparrós

La zona de confort

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En este caso, es Mercedes Bellido la que con su creatividad en el mundo de la pintura sugiere la necesidad de plantearnos dedicar parte de nuestro talento y espíritu inquieto a buscar los argumentos que permitirán encajar nuestras necesidades vitales en el devenir del mundo real.

Es precisamente aquel en que podemos toparnos con situaciones en que la ficción iguala lo que venimos arrastrando con planteamientos que se superan. Añadiendo una pizca de sentido común o de dedicación personal que nos sumerge cuando menos en propuestas para lograr una vida mejor. Muchos tabúes caerán y acercarán lo que vemos como fantasías a realidades concretas que son el fruto del esfuerzo y el trabajo. Acercarse al inicio del nuevo siglo es algo más que suficiente para comprobar que el nivel de desarrollo de las nuevas tecnologías es más que suficiente para comprobar la lejanía entre nuestras posibilidades reales de entrar en el mundo laboral y profesional para ver que la brecha digital se ha convertido en un tapón para nuestro desarrollo personal. Sectores concretos de la administración insisten en demandar, día a día, documentos innecesarios cuando saben que poseen esa información.

El atasco burocrático es directamente proporcional a la ingente cantidad de tiempo y dinero invertido en dar respuesta a necesidades injustificadas. Las duplicidades producidas y la burocracia irritante para la inmensa mayoría de los herederos de la rutina, provocan montañas de burocracia en los que basta compartir con los iniciados en el mundo real de la información y la comunicación el conocimiento que aumenta el PIB y beneficiaría a todos.

Nuestra realidad es el campo de observación, experimentación y reflexión en el que ante el espejo comprobamos que basta con el mundo de la educación, el sanitario, la investigación y el desarrollo, y el administrativo, donde se producen fenómenos de tal calado. que comparar el encorsetamiento y anquilosamiento social con la obsolescencia del pasado, convierte a los protagonistas del presente y futuro en usuarios de la zona de confort.