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miércoles, 16 agosto 2017
14:30
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URGENTE

La “ratonera” de la calle de la Peste

Desesperación por los reiterados accidentes contra la casa de dos ancianos

Al matrimonio formado por José Vega y Carmen Fuentes les ha durado en buen estado la reja de su vivienda de la calle Abad Palomino —conocida popularmente como de la Peste— solo unas semanas. Es el tiempo transcurrido entre el último y el penúltimo de los reiterados accidentes de tráfico. La situación genera desesperación en ambos ancianos y de otros residentes de esta parte del casco antiguo cercana a la iglesia de San Juan Bautista. El origen del problema está en la pronunciada pendiente de la mencionada vía urbana, justo en su confluencia con Cava. Por ello es normal que muchos vehículos “se calen” y terminen por quedar empotrados contra la ventana, situada justo al lado del dormitorio.

El percance de ayer por la mañana, protagonizado por una furgoneta de empresa, deformó nuevamente barrotes de la reja. A veces los daños afectan a otras partes de la fachada y eso que tanto la familia Vega Fuentes como los vecinos de enfrente colocaron unos hitos justo en las esquinas. La pareja denuncia que algunas veces los autores de los daños se han dado a la fuga tras el choque.

Los afectados lamentan que llevan años sin respuestas. Los residentes en el entorno explican que la solución es tan simple como fijar un sentido único descendente en la parte alta de la calle de la Peste —una de las más larga de Alcalá, pues une el entorno del aparcamiento subterráneo con los arrabales de La Mota—, de modo que los coches no se atascarían. “Los vecinos, el año pasado, fuimos al Ayuntamiento y la medida rápida que adoptaron fue instalar dos marmolillos de hormigón en la calle Cava que evitan que aparquen coches enfrente de la cuesta y facilita la salida de la calle”, indica una habitante del lugar, que pide medidas para evitar que los ancianos tengan que estar sobresaltados y obligados a cambiar la reja tan a menudo. Por otro lado, el vecindario ve preciso regular la velocidad en las inmediaciones de la placeta de San Blas, pues por las noches pasan automóviles a gran velocidad y los conductores de motos “hacen trompos”.