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domingo, 09 diciembre 2018
21:40
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URGENTE

Quejas por la situación de la estación de autobuses

Críticas ante la acumulación de enseres en la sala de espera y por los incidentes ocurridos en los últimos días
  • MALA IMAGEN. Aspecto que presentaba, esta misma semana, el interior de la estación de autobuses.
    MALA IMAGEN. Aspecto que presentaba, esta misma semana, el interior de la estación de autobuses.

El problema de la inmigración en toda su crudeza. El municipio se encuentra enfrascado en la recolección de una de las mayores cosechas de aceituna de los últimos años. Las expectativas de trabajo atrae hasta Alcalá a decenas de inmigrantes de varios países, aunque, principalmente africanos. Buena parte de ellos se concentra en la estación de autobuses a la espera de una oportunidad para conseguir tajo.

La situación tiene efectos colaterales. En los últimos días, el interior de la sala de espera se ha visto, literalmente, ocupada por la colocación, junto a las paredes, de enseres personales, entre ellos una bombona de butano. Esto, unido al aumento de la suciedad en el recinto y a la presencia de personas que pasan la noche en los andenes, suscitas críticas ciudadanas por la mala imagen generada y la situación en que se encuentran estas personas. También han ocurrido varias peleas que obligaron a acudir a las Fuerzas de Seguridad y, hace unos días, se produjo la rotura en el cristal de una de las puertas de acceso. La afluencia de temporeros es mayor que en anteriores ediciones y la concentración probablemente se vea incrementada por el cierre definitivo del antiguo salón Marino, donde hubo un asentamiento.

Las personas consultadas piden soluciones a las administraciones. El Ayuntamiento comienza a mover ficha. Según las fuentes consultadas, ya se dispone de una persona que ejerce control en horario de mañana y tarde. De hecho ayer se incorporó un conserje para que los equipajes se retiren y se trasladen hasta un local del inmueble contiguo a una floristería, que se usará como consigna. Además, se han colocado carteles con normas de convivencia y a un local usado anteriormente por la Policía municipal acude, algunas horas, un mediador.