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URGENTE

“Siempre amo lo que hago”

José
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12/11/2017
  • INTENSIDAD. José Galán y Lola López, durante el espectáculo.
    INTENSIDAD. José Galán y Lola López, durante el espectáculo.
La compañía de José Galán pretende aportar novedades al flamenco y es la primera en integrar un espectáculo con presencia de artistas con y sin discapacidad. La idea surgió en 2010 y, desde entonces, todos los años ofrece un montaje novedoso. Ahora ultima la presentación de “Andújar Inclusiva”, con su obra “Sueños reales, de cuerpos posibles”

—¿Cómo está marcado en sus vivencias el concepto de flamenco inclusivo?

—Lo que es el flamenco inclusivo yo lo llevo realizando con mi compañía desde 2010. Es la única compañía que hay de flamenco de personas con y sin discapacidad. Aparte de bailar, he estudiado pedagogía y siempre me ha atraído mucho la parte social. Unificar mis estudios universitarios con la parte artística me vino como anillo al dedo. Y luego conocí el mundo de la discapacidad en 2004. Existía danza integrada, danza contemporánea, pero de flamenco nada. Entonces me fui a Madrid, estuve con Sara Baras y seguí mi carrera. Y mi sueño se cumplió en 2010, cuando nació la compañía.

—¿Y cómo fueron los comienzos de su compañía?

—Los comienzos fueron duros. No hubo un éxito desde el principio. Cuando dimos un gran paso fue en la Bienal de Flamenco, en el año 2012. Hubo que esperar dos años para ver un antes y un después en la compañía, para que la gente se diera realmente cuenta de que lo que estábamos haciendo tiene una gran importancia en el plano artístico y en el ámbito social. Los galardones también valen para algo. Y entonces la Junta de Andalucía, la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, me dio el Premio Andaluz en Atención a la Discapacidad, en la modalidad de Igualdad de Oportunidades. A raíz de ahí estuvimos en el festival de Jerez, en Francia..., en muchísimos países que yo ya conocía bailando flamenco. Pero llevar algo propio, y encima con este tema, pues era un orgullo.

—¿Cómo considera usted que influyen el arte y, sobre todo, el flamenco, a la hora de favorecer la integración social?

—El flamenco tiene un poder que no se puede explicar. Ese poder, no sé por qué, pero la música flamenca y el baile flamenco son tan emocionales que salen de adentro. El flamenco es muy visceral, muy de la tierra... Y entonces eso tiene un poder sanador. Pero no porque sea terapéutico, sino porque en sí, intrínsecamente, tiene ese poder. Trabajar las emociones a través del flamenco, por ejemplo, es un gran recurso. Es una herramienta didáctica, es una herramienta integradora.

—¿Qué encontrará el espectador este domingo [por hoy] en el teatro de Andújar?

—El domingo se verá el último espectáculo que estrenamos. No es un espectáculo completo de una hora, sino dejaríamos fuera lo que es la presentación. Es una pieza coreográfica que dura unos veinte minutos. Se llama “Sueños reales de cuerpo posibles”. Bailamos Lola López, que baila en silla de ruedas, y yo. Y luego una chica intérprete, en lengua de signos, complementa nuestra coreografía, por si hay alguna persona sorda que vea el espectáculo, para que pueda acceder a la información de lo que se está cantando en ese momento. Y además no solamente interpreta la lengua de signos, sino que la baila, así que el resultado es muy interesante. Qué te voy a decir yo.

—¿Y qué pretende expresar con este montaje concreto?

—Hay de todo un poco. Hay mucha pasión, mucho amor. Hay mucho miedo a lo desconocido. Nos gustaría que fuera también el reflejo de los sentimientos, de la mirada del público, que tiene hacia las personas con discapacidad. ¿Cómo se le mira a una persona con discapacidad? Con cariño, con compasión. Es para cambiar un poquito estos prejuicios. Para romper con las barreras mentales que tienen el público cuando vean a una persona con discapacidad. Cuando vean el espectáculo no vean la silla, sino a una persona bailando.

—¿Cómo fue la experiencia de ensayar en silla de ruedas?

—Fue ponerme en el lugar de ellos. Fui por las calles con la silla que me regaló Lola. Me dije: “¿Cómo me voy a poner a enseñar flamenco en silla de ruedas si yo no lo había practicado y lo que yo veo fácil no es tan fácil?”. Hasta que me subí a un bordillo y me caí para atrás. Amo lo que hago, porque es una maravilla. Soy un privilegiado.