Actualizado
domingo, 17 diciembre 2017
13:43
h
URGENTE

Primera puesta anual de una pareja de quebrantahuesos

Hay que esperar dos meses para saber si el huevo está embrionado o no
Ver comentarios
  • NATURALEZA. Un quebrantahuesos sobrevuela las cadenas montañosas.
    NATURALEZA. Un quebrantahuesos sobrevuela las cadenas montañosas.

Lázaro y Nava, una pareja de quebrantahuesos, ha protagonizado la primera puesta del año de Andalucía en el centro de cría de la especie en Cazorla, dependiente de la Junta y gestionado por la Fundación Gypaetus. Así lo ha confirmado la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

En esta ocasión, Nava ha sido la primera hembra en poner un huevo en la temporada, adelantándose así a Keno y Corba, esta última la más veterana del centro.

Desde el momento de la puesta, el personal del centro intensificó la vigilancia de la incubación de la pareja para asegurar al máximo su éxito reproductor, sobre todo en el caso de Nava, ya que el comportamiento de las hembras durante la incubación es algo inconsciente e imprevisible. Aún así, desde el centro llaman a la cautela, ya que hay que esperar al menos dos meses para saber a ciencia cierta si el huevo está embrionado o no.

El Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla cuenta este año con siete parejas reproductoras: Cabús y Corba, Elías y Viola, Lázaro y Nava, Joseph y Keno, Andalucía y Salvia, Borosa y Toba, y Tranco y Sabina. Junto a estas, hay otras dos formadas por ejemplares jóvenes que aún no se han consolidado como parejas reproductoras, aunque es probable que lo hagan el año que viene o el siguiente.

Por otro lado, cabe destacar que desde que comenzaron las cópulas el pasado mes de septiembre, los trabajos del personal dentro del recinto de jaulas se reducen al mínimo, intensificándose además el aporte de material de construcción para los nidos y la observación de las parejas.

El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos que desarrolla la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio pretende conseguir una población autónoma y estable de la especie en la región mediante la liberación de jóvenes ejemplares por el sistema de la cría campestre o “hacking”. Con el empleo de esta técnica, originalmente utilizada en cetrería, se persigue lograr que el ejemplar asimile el área de la suelta como su lugar de nacimiento y, por tanto, regrese a ella para asentarse y reproducirse. En el marco de este programa, la Consejería de Medio Ambiente inauguró, en 1996, el Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla, gestionado por la Fundación Gypateus, con el fin de establecer una población viable y autónoma a largo plazo de la especie. Desde su puesta en marcha, han nacido y sobrevivido en estas instalaciones un total de 77 pollos.